"Creía que estaba soñando. Fue algo muy raro; cuando vi que caía la caramelera, las golosinas en el piso y mi hijito luchando con el tipo, para mí era un sueño", contó Blanca Nieva. La abuela "Pocha", como la conocen todos, el viernes fue testigo del ataque que sufrió Gabriel Castillo, su nieto, cuando dos delincuentes ingresaron en su negocio y lo hirieron con tres disparos.
En el Centro de Salud, donde Castillo se recupera de la operación a la que tuvo que ser sometido, la abuela "Pocha" dialogó con LA GACETA. Angustiada por el estado de salud de su nieto, la mujer no perdió el buen humor que transmite a su familia. "¿Vos sos el que me sacó en el diario? Ya vamos a arreglar cuentas", dijo, mientras sonreía y se quejaba por la nota publicada el sábado. "Parecía como si fuera un perrito que estaba en la puerta del negocio. A mí me gusta que me saquen bien", protestó, a propósito de la foto en la que aparecía sentada junto al negocio.
Luego, rememoró el violento episodio. "Cuando vi que peleaba con mi nieto, yo le decía "¡Che!", mientras le pegaba con el bastón en la espalda", recordó.
"Hubiera preferido que se llevaran todo el dinero, y no la vida de mi hijo. Yo lo quiero ver, no quiero escuchar las opiniones de los demás. Quiero verlo y sacar yo mi conclusión de que él está bien", comentó, con lágrimas en los ojos.
"Abuela, ahora le van a permitir verlo", le dijo un familiar.
"Permiso, voy a ver a mi nieto", se excusó doña "Pocha", e ingresó al hospital.
El viernes a las 18, Castillo estaba atendiendo su drugstore, ubicado en Catamarca y México, cuando dos delincuentes ingresaron con armas en las manos. "Ellos sabían dónde estaba la caja, porque fueron directo para ahí", contó Claudia Almonacid, esposa de Castillo. El comerciante enfrentó a uno de ellos, y en medio de la pelea dos disparos lo hirieron en sus piernas. "Los ladrones salieron corriendo y él intentó seguirlos. Afuera volvieron a dispararle y la bala ingresó por el abdomen", relató Almonacid.
"Él me contó que fueron cuatro disparos, pero uno no le dio. Mi hermano es una persona muy activa, deportista. Le gusta mucho ir al gimnasio. Ahora estará mucho tiempo sin hacer nada", lamentó Marcos Castillo.
La herida le afectó el sistema digestivo. "Le perforó el intestino delgado. Las tres heridas tienen orificio de entrada y de salida", comentó Marcos.
Desde el hecho, fueron numerosas las personas que se acercaron hasta el negocio para preguntar por la salud de Gabriel Castillo, y para acercar datos. "Nos han dado nombres, de dónde son, cómo les dicen. Todos esos datos se los pasamos a la Policía. Esperamos que ellos los atrapen", añadió.
La investigación está a cargo de la sección Robos y Hurtos de la Dirección General de Investigaciones, a cargo del subcomisario Miguel Luna y de los comisarios Humberto Ruezgas y José Luis Salas. Con los datos que aportaron los familiares, fuentes policiales comentaron que ya realizaron diversas medidas para tratar de dar con los sospechosos.
Mientras tanto, en Villa Urquiza los vecinos aún están conmocionados. "Esta zona se volvió muy insegura. A la Policía no se la ve nunca. Los guardiacárceles dicen que están para cuidar adentro del penal", comentó Patricia Santos, una vecina.
Los nietos
"Está flaquito. Parecido a vos está", le dijo la abuela "Pocha" a Marcos, apenas salió de ver a Gabriel.
"Mis nietos son tan buenas personas. ¿Por qué les tiene que pasar esto? Lo he visto a mi hijo tirado en el suelo, lleno de sangre", comentó la abuela.
La abuela "Pocha" contó que siempre acompaña a sus nietos en sus trabajos. "Antes íbamos a repartir pan. En todo lo que puedo estoy con mis nietos, porque los amo", expresó.
"¿Está más tranquila ahora que lo vio?", le preguntaron. "No. No me quiero ir, quiero estar con él", respondió la anciana. Con los ojos con lágrimas, no perdió la oportunidad de transmitir buena onda: "Gracias por acompañarnos. Ya vamos a pelear en otro momento", bromeó al despedirse.