En el conflicto entre los autoconvocados de la salud y el Gobierno provincial la situación es tan tensa que ante una medida de algún sector surge una réplica. De hecho, a punto de entrar en el tercer mes de paro en los hospitales, aún no se vislumbra ninguna salida a la crisis.

Ayer, los autoconvocados mantuvieron las medidas de fuerza en los hospitales: atención restringida, asambleas y renuncias testimoniales a funciones como jefaturas de servicios, pero no a los cargos de médicos. En los quirófanos solamente se operaron las urgencias. En el Padilla, por ejemplo, los trabajadores de la salud hicieron su asamblea diaria en la zona del quirófano.

El médico Eduardo Roldán, uno de los representantes del sector, señaló que las operaciones de urgencia sí se efectuaron. Hacia el mediodía ya se habían realizado nueve intervenciones de alto riesgo. "No vamos a dejar a la comunidad desprotegida, pero es necesario que el Poder Ejecutivo nos escuche", expresó, en diálogo con LA GACETA. Agregó que el quite de colaboración se sintió con mayor fuerza en los consultorios externos.

En el hospital de Niños, los autoconvocados hicieron una olla popular de mate cocido, mientras debatieron sobre el conflicto, que ya lleva tres años. Hoy distribuirán volantes a los automovilistas que circulen por la avenida Roca. "No la vamos a cortar pero seguramente habrá demoras porque queremos que todos se enteren sobre las motivos de nuestro reclamo", señaló Estela di Cola, secretaria general de Sindicato de Trabajadores Autoconvocados de la Salud (Sitas). También, un grupo de delegados de los centros asistenciales se reunirá con autoridades de Medicina de la UNT y otro grupo marchará a partir de las 10.30 hacia Tribunales para repudiar el cierre de la causa Funsal (ver página 5).

En ese contexto, el Gobierno los convocó a una reunión para mañana con los directores de hospitales y jefes de servicios (muchos son médicos autoconvocados). Di Cola confirmó que asistirán, aunque a título personal, para pedir que el Poder Ejecutivo se reúna con ellos pero para discutir la reapertura de las paritarias salariales. Puntualmente, las asambleas decidieron que un jefe de servicio participe de la reunión convocada por el ministro de Salud, Pablo Yedlin.

El martes, unos 100 trabajadores tienen previsto viajar a Buenos Aires para intentar nacionalizar el conflicto. Se reunirán con dirigentes de la Confederación de Trabajadores Argentinos (CTA) y con algunos diputados nacionales. La idea, incluso, es llevar el reclamo hasta las puertas del Ministerio de Salud de la Nación, que conduce el vicegobernador tucumano (en uso de licencia), Juan Luis Manzur.

El acuerdo

Hasta el momento, el Gobierno no respondió al pedido de los otro cuatro gremios de la salud para que se adelante a julio la última cuota del incremento salarial, prevista para octubre.

En el acta firmada el lunes 21 de marzo en la Casa de Gobierno solamente faltan las firmas de los autoconvocados de la salud y del Sitas que, aunque no tiene personería gremial, fue invitado por el Poder Ejecutivo a la discusión salarial de comienzos de año.

En cambio, sí están las rúbricas de los responsables de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA), de la Asociación de Médicos Empleados (AME), del Sindicato Único de Médicos Argentinos (Sumar) y de la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN).

Los autoconvocados habían rechazado por insuficiente la propuesta gubernamental. Pero, para el Poder Ejecutivo provincial, la rúbrica de los otros cuatro sindicatos bastó para poner punto final a las paritarias salariales, al menos por este año.