La puerta de hierro con tres cerraduras se estremeció con el primer martillazo. Pero no cedió. "¡Abra! ¡Policía!", gritaban los oficiales. Y nada. Varios vecinos del barrio Antena, una de las zonas "calientes" de la Costanera, se habían asomado a la vereda para presenciar el espectáculo de la tarde. Y, tras una decena de estampidos, vieron caer la puerta de la casa que tanto visitaban los jóvenes.
Adentro, los policías se encontraron con una cara conocida: en el baño, una mujer que había sido condenada en diciembre por la Justicia Federal, tiraba de la cadena del inodoro con desesperación. No estaba atendiendo a las necesidades de su cuerpo, según el informe oficial, sino que trataba de echar por la cañería una bolsa que contenía cocaína lista para ser vendida.
Así, ella volvió a sentir el frío metal de las esposas en las muñecas. Según la Dirección General de Drogas Peligrosas de la Policía, la detenida es Mónica Beatriz González, conocida como la "Moni", quien purga una pena de cuatro años de prisión. Hasta ayer, lo hacía con el régimen de arresto domiciliario. Luego del operativo, la Justicia le quitó el beneficio. Además, se le asignó a un familiar de la sospechosa el cuidado del niño por el cual "La Moni" había sido enviada a su vivienda.
La primera vez
González, de 36 años, está detenida desde enero de 2009, cuando ella y a su vecina, Dominga "Titina" Gómez, fueron arrestadas por la Digedrop. Ambas fueron condenadas a cuatro años de cárcel el 23 de diciembre por el Tribunal Oral Federal. Ambas estaban purgando la pena en su domicilio.
Ayer, "Titina" se asomó a la ventana cuando vio que llegaban los policías, a cargo de los comisarios Fabián Salvatore, Francisco Juárez y Jorge Nacusse. "Yo ahora estoy bien. Vendo almohadones y hago cotillón. Todo eso aprendí en la cárcel. Por eso, no me preocupé por estos allanamientos", le dijo Gómez a LA GACETA. Y aseguró: "yo con ?La Moni? nunca tuve nada que ver; es una relación de vecinas, de hola y chau".
En la casa de González, la Digedrop secuestró "tizas" de cocaína, 48 dosis de "paco" y un plato en el que, supuestamente, se fraccionaba la sustancia, se informó desde la Digedrop. En total, sería casi medio kilo de cocaína.
El operativo no acabó allí. En ese barrio, se realizaron dos procedimientos más. Y uno de ellos dejó azorados a los policías.
En otra casa, entre las dosis de "paco", encontraron pequeñas bolillas fabricadas con esponjas de metal. ¿Para qué sirven? Los adictos ponen la droga (que suele tener un 2% de cocaína) en una tapa de plástico y la disuelven en agua. Luego, absorben esa mezcla con la virulana, que es colocada en la punta de un tubo metálico (por lo general, una bombilla). Y así la fuman. "Por eso, la mayoría de los chicos que consumen esto tienen quemados los labios. En esta casa estaban vendiendo todos los implementos para consumo", dijo una alta fuente policial.
En esa vivienda los uniformados también secuestraron 15 gramos de marihuana y cuatro "escamas", como les llaman a las piedras de pasta base de cocaína (suelen tener un 40% de pureza y cuestan unos $ 60). Además, arrestaron a un joven. El piso de tierra del patio estaba lleno de papeles de colores.
En otra casa, los uniformados hallaron varias dosis de "paco" bajo una almohada. Y detuvieron a una mujer. Ella y el otro sospechoso son familiares, según la Policía.
"Acá no se puede dormir de noche. Todo la madrugada los chicos se la pasan despiertos, de un lado para el otro. Ahora, como es invierno, tienen la costumbre de prender fuego con gomas. Mire cómo tengo yo el frente de mi casa", dijo una vecina, señalando una fachada. Y agregó: "cualquier día, por andar drogándose, esos chicos me van a provocar un incendio".
"La Moni", según el informe de la Digedrop, fue puesta a disposición del juez federal Mario Agustín Racedo. Durmió en la Brigada Femenina, y deberá declarar mañana a la mañana. Ella ya conoce los pasillos del Juzgado Federal.