La paranoia es un delirio de carácter persecutorio. Tiene períodos alucinatorios; la persona escucha voces y hace interpretaciones de esas voces; esto motivará una reacción.

Hay una forma clásica de entender la aparición de este estado, y dice que se trata de un proceso de evolución lento y progresivo, que se va acumulando de a poco. El paranoico advierte que el otro tiene una conducta intrusiva, y luego ese estado a avanzando hasta convertirse en una interpretación delirante de la realidad.

La otra forma de clasificación señala que se produce un desencadenamiento repentino, de la noche a la mañana, luego de un período latente en el que nada pone en aviso sobre la situación.

La ley argentina establece que una persona que comete un delito bajo estas condiciones, puede ser inimputable. Pero es necesario replantear algunos puntos de esta situación, y hacer una distinción entre la culpa legal y la responsabilidad subjetiva.

El acusado puede ser considerado insano por un juez, y eso por lo general implica la muerte civil, ya no podrá disponer de sus bienes ni ejercer profesiones.

Esa, desde el punto de vista de la salud, no es la solución. Se debe trabajar con la responsabilidad. El cumplimiento de alguna pena actúa como una asunción de la situación. Y esto es clave; sobre todo, para la reintegración social.