En las villas devenidas barrios, la presencia femenina es reina. Lo dicen todos los estudios sobre feminización de la pobreza de los últimos años, y lo dice también Irma Monroi. (Ver "Usted sale del rancho y sale de la marginalidad"). En el barrio Juan B. Alberdi (ex Trulalá) se encuentra la asociación "Crecer Juntos". Allí, en la cocina de la organización, en la imprenta que han armado con el Ente Cultural (Cruce cartonero), entre voluntarias con tonada extranjera que circulan de un lado a otro y el llanto de un bebé, Claudia y Adriana cuentan cómo pasaron del barrio (Echeverría, casa alquilada) a la villa (Trulalá). Y de la villa al "barrio consolidado" (Juan B. Alberdi).

"Mis abuelos tuvieron trabajo fijo en una fábrica de ladrillos que cerró en los años 80. Dejamos de alquilar en el Echeverría y nos instalamos en el Trulalá", recuerda Claudia.

Dos casos típicos de la gente escolarizada que llegó "a la villa" por necesidad. "Cuando me caso, yo tenía la secundaria completa pero no empleo. Yo trabajaba en una fábrica de ojotas, pero cuando abrió la exportación nos quedamos sin trabajo. Yo me mudo en los años 90 al Trulalá", recuerda Adriana. Fue entonces cuando nació la organización "Crecer juntos", un verdadero referente social.

Tanto la casa de Adriana como la de Claudia siguen esperando el cielorraso. Por el programa "Dignificar la vida" (gestión Ortega) les llegaron el techo y las paredes. Y en este último año, por el Promevi (Programa de Mejoramiento de Vivienda) les están llegando los baños (módulos). "Se siente que a nivel barrial se están haciendo obras; pero hacia el interior, en las casas, viven hacinadas 16 familias", reflexiona Adriana.

Mientras tanto, en los hogares centro de "Crecer juntos", ellas tratan de cumplir los sueños que en lo privado les han quedado pendientes. "En los hogares centro tenemos baño instalado, con descarga. No te imaginás lo significativo que es para los niños del Trulalá poder usar un baño común", afirma Adriana. "Esta cocina es el deseo de cada una de nosotras puesta en este lugar: el techo, el piso, la mesada, lo que no tenemos en nuestras casas y que quisiéramos tener. Hemos entrado a la casa de una compañera, una cocina alucinante. Y he dicho: no quiero tele para nuestro hogar centro: quiero esa cocina de acero inoxidable, heladera, y con esa trituradora de basura que nunca en mi vida había visto", confesó.