Por una mera cuestión jurídica, los abogados valuaron la vida de su padre en pesos. Pero ella afirma que ningún monto se compara con aquellos años en que lo tenía cerca. "Algunas personas creen que nos importa cobrar el dinero de la indemnización. Pero esa gente se equivoca. Las cosas materiales vienen y van. En cambio, la pérdida de mi papá es inconmensurable", dijo Lucrecia Aráoz Terán, hija del juez Héctor Agustín Aráoz.

Ella, cuatro de sus ocho hermanos y su madre, Lucrecia Terán, siguieron de cerca los alegatos de los letrados Benjamín Frías Alurralde y Dolores Leone Cervera.

"Las pruebas son más que suficientes para comprobar la culpabilidad de los implicados. La sentencia debe brindarle al ciudadano común un poco de consuelo", señaló, tajante, Agustín Aráoz Terán, el hijo mayor del magistrado.

Lucrecia Terán dice que, desde el crimen del juez, cumplió los roles de madre y padre. "Cuando Agustín murió, yo tuve que salir a buscar trabajo. Descuido mi hogar para llegar a fin de mes. Mi mamá me ayuda económicamente", aseguró la mujer. Luego, agregó que el terrible homicidio dejó cicatrices en su familia que jamás se borrarán. "¿Cómo le explico a mi hija menor que a su papá lo mató la Policía, esa misma que debería cuidarla a ella?", se preguntó.

Su hija, Lucrecia, también se mostró dolida. "Extrañamos hasta las cosas más simples, como compartir el desayuno con él. Esta es una herida que tenemos abierta hace seis años y medio", dijo la joven.