Las filmaciones no los mostraban a ellos. Pero sí a sus casas. Y en los videos se veía cómo niños y adolescentes se acercaban presurosos en la madrugada, entregaban algo a cambio de otra cosa, y se escabullían luego por los oscuros pasillos. Esa cruel realidad que vive el barrio Antena, de Alderetes, quedó plasmada en el juicio oral contra una familia. Y las pruebas fílmicas obtenidas durante la investigación, realizada hace dos años, fueron clave para que la Justicia Federal condenara ayer a cuatro dealers.
Ni ellos ni sus familiares aceptaron hablar con LA GACETA. Sólo Jorge Jesús Seu Paz, el único absuelto, comentó al pasar que tenía sentimientos encontrados por ver a sus hermanos condenados. "Pero no quiero hacer más declaraciones", explicó.
La causa
La causa se inició a comienzos de 2009, cuando tres agentes de la Dirección General de Drogas Peligrosas (Digedrop) recibieron una denuncia anónima de vecinos. "Una tal ?Beba?, que es señora de un hombre que está detenido por vender drogas, es ?transa?. Ella y su familia venden marihuana y ?paco?", los alertaron.
Los policías informaron al juez federal Daniel Bejas e iniciaron la pesquisa. En el Antena, que está a metros del río Salí, se encontraron con un caserío separado por angostos pasillos, atiborrado por pequeñas casillas precarias. Y, para poder obtener evidencias, le solicitaron al magistrado una orden para filmar todo el movimiento en la zona. Y así registraron lo que parecía ser venta de drogas a menores. El video, que fue exhibido el jueves en la sede del Tribunal Oral Federal, también mostraba crudas escenas en las que los chicos consumían las sustancias tóxicas.
Con esta y otras pruebas, se ordenaron el 25 de abril de 2009 una serie de allanamientos en la casa de los sospechosos. No les resultó difícil llegar: los papeles metalizados indicaban el camino hacia el punto de distribución.
Miguel Rubén Seu Paz tenía en su poder 44 dosis de "paco" y dinero. Su hermano, Jorge Jesús Seu Paz, sólo guardaba algunos billetes. Esto le jugaría a favor durante en el juicio. De otra vivienda, una mujer salió corriendo y arrojó una bolsa en la propiedad de una vecina. Allí había 59 dosis de "paco" y $ 239. Ese día también fueron apresados Silvia Lorena "Beba" Seu Paz y Francisco "Pancho" Brandán.
Además, una agente requisó a Gisella Navarro. La joven, que estaba embarazada, tenía en su corpiño una bolsa con porros y un "bagullo" de marihuana. En total, fueron 12 los detenidos aquella vez. Pero sólo los cinco mencionados llegaron a juicio, acusados de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización. "Ya se tenía referencia sobre la actividad de esta familia", comentó el jueves, ante el tribunal, el comisario Fabián Salvatore, jefe de la Digedrop. Su declaración concordó con la de otros testigos. Y ayer, luego de los alegatos, los jueces Gabriel Casas, María Alicia Noli y Carlos Ignacio Jiménez Montilla dictaron la sentencia.
Los magistrados condenaron a Silvia Lorena Seu Paz, a Miguel Rubén Seu Paz, y a Francisco Brandán a la pena de cuatro años y seis meses de prisión. Gisella Navarro fue sentenciada a cuatro años de cárcel. Jorge Seu Paz fue el único que respiró aliviado cuando escuchó el veredicto.
Los videos exhibidos el jueves fueron muestra cabal de lo que ocurre en barrio Antena. Los chicos, reunidos durante la madrugada en los pasillos, manipulan pipetas y porros. Por allí no pasan automóviles ni colectivos. Sólo los adolescentes con sus adicciones.
Eso muestra la primera filmación que realizó la Policía de la Provincia en una causa sobre drogas y que se usó en un juicio. Y, según los investigadores, no es muy distinto a lo que se puede ver en las de los últimos meses. Porque hay muchas más.