No es lo mismo errar que herrar. Lo primero es humano; lo segundo, equino.
Pero en la División Antecedentes Personales de la Policía no parecen reparar demasiado en estas sutiles diferencias semánticas.
Mi nombre es el que figura junto a la foto. Ese soy yo. No soy José María Ruiz. Quizás exista alguien llamado así, pero no soy yo.
Ahora, supongamos que este Luis María Ruiz fue investigado por 20 robos. Y lo arrestan de nuevo porque se cree que cometió uno más. Si el responsable de cargar los datos en el sistema anexa esta nueva causa a nombre de José María Ruiz o Luis María Ruis o Luis Mario Ruiz (hay variantes para todos los gustos en Antecedentes Personales), se creará una nueva planilla que estará limpia, salvo por el último delito. Y esa hoja será la que llegue a manos del fiscal a cargo del caso.
La Justicia no puede echarles la culpa a los empleados de Antecedentes por todos los errores de criterio a la hora de decidir quién sale en libertad (aunque muchas veces no se trata de una cuestión arbitraria, por supuesto). De todas formas, más de un funcionario judicial se sintió engañado al saber que los informes policiales contenían datos falseados (la expresión le pertenece al comisario Santos, jefe de Antecedentes). Las graves faltas de ortografía les dan qué pensar a los fiscales. Porque errar es humano. Pero herrar...