TOKIO, Japón.- La autoridades de Japón ordenaron hoy bombear 6.000 metros cúbicos de nitrógeno gaseoso a los dañados reactores nucleares de la central de Fukushima, para tratar de evitar una acumulación explosiva de hidrógeno gaseoso, mientras el peor desastre nuclear en 25 años avivaba el debate sobre la energía atómica en Estados Unidos.
En una señal de creciente inquietud internacional sobre la contaminación radiactiva surgida desde la planta, algunas escuelas en la vecina Corea del Sur cerraron sus puertas por temor a que las precipitaciones sean tóxicas. En tanto, los últimos datos mostraron que los turistas extranjeros están evitando Japón durante la que normalmente sería una de las temporadas más populares para visitar el país.
Aunque el Gobierno ha dicho que la situación se ha estabilizado en la devastada planta, ubicada 240 kilómetros al norte de Tokio, aún está lejos de ser controlada. "Datos muestran que los reactores están estables, pero aún no estamos fuera de peligro", reconoció el secretario jefe del gabinete japonés, Yukio Edano.
Científicos de Naciones Unidas afirman que el accidente nuclear no tendría graves repercusiones para la salud de las personas. Sin embargo, los vecinos de Japón, Corea del Sur y China, están preocupados por la contaminación radiactiva, ya que hallaron alimentos contaminados en diferentes provincias.
Por otra parte, los ingenieros que ayer lograron detener una filtración en el reactor número 2, aún necesitan verter 11,5 millones de litros de agua contaminada al océano por la falta de espacio de almacenamiento en la instalación. El agua marina fue usada para enfriar barras de combustible sobrecalentadas. Los trabajadores siguen luchando por reiniciar las bombas de enfriamiento -que reciclan el agua- en los cuatro reactores dañados. (Reuters-Especial)