El cáncer de mama -detectado en el estadio inicial de la enfermedad- se cura en el 90% de los casos. La mejor herramienta para el diagnóstico precoz es la mamografía (prevención secundaria), que está al alcance de todas las mujeres que concurren al control ginecológico. Antes se pedía el primer estudio mamográfico (mamografía de base que servirá para comparar los controles posteriores) a los 40 años; ahora a los 35. Las mujeres con antecedente de cáncer mamario en familiares de primer grado: madre, hermanas e hijas (no las abuelas) deben realizarse mamografía y ecografía cada dos años, hasta los 40-45 años y luego todos los años. Hay tipos de cáncer de mama más agresivos que otros, y en todos los casos el diagnóstico temprano mejora el pronóstico. Tenemos un arsenal de recursos terapéuticos para luchar contra la afección: quimioterapia, hormonoterapia y radioterapia. Cada tipo de cáncer tiene un tratamiento a medida. Cuanto más agresivo sea el tumor, más complejo será el tratamiento. El 85% de los casos se deben a rupturas genéticas y el 15% a antecedente familiar primario, aunque no todas las mujeres lo padecerán obligadamente. No hay que tener miedo. Ninguna mujer perderá la mama ni la vida si el cáncer es detectado en su fase inicial.
La mamografía es indispensable
Por Raúl Schwam, Mastólogo y Ginecólogo.