Todos los que la vieron trabajar saben que es rigurosa como nadie. Y, a veces, hay quienes sufren esa pasión por los detalles. Sus interrogatorios, extensos y minuciosos, hasta llegaron a irritar en ocasiones al presidente del tribunal. Pero, innegablemente, la fiscala de Cámara, Juana Prieto de Sólimo (foto), le pone su impronta a su trabajo.

Ni los testigos se salvan de sus preguntas irónicas. Los acusados la ven como la principal enemiga. "Pregunta demasiado", dicen los más piadosos. Los abogados, por lo bajo, admiten que es una figura única en el mundo tribunalicio.

Eso sí: todos coinciden en que su estrategia suele ser fructífera.

Durante la jornada de ayer, la fiscala no pudo controlarse. Cuando declaró el ex oficial Miguel Frías, levantó la voz y lo interrogó con mucho ímpetu. Cada vez que ella formulaba alguna pregunta compleja, Gustavo Morales, abogado de Andrés Fabersani y Darío Pérez, se oponía con firmeza.

Así, a medida que el interrogatorio avanzaba, el "ambiente" fue subiendo de temperatura. La fiscala y el defensor iban alzando cada vez más la voz. Hasta que minutos antes de que la audiencia concluyera, se puso de pie, y muy ofuscada, exclamó: "¡el testigo le hace señas a Morales! ¡Le hace señas a Morales".

Eso la puso de muy malhumor. Y se la vio así cuando acabó la jornada matutina.