Internet ha transformado al mundo en algo mucho más mensurable. El impacto de una catástrofe se refleja rápidamente en la web y en los distintos canales que fluyen por esta plataforma: redes sociales, como Facebook o Twitter, medios de comunicación, buscadores, foros, entre otros.
Desde muy temprana hora, LA GACETA.com recibió el cimbronazo generado por la onda expansiva de la tragedia que devastó a Japón y afectó a varios otros países.
Los índices de consultas a la página del diario se elevaron muy rápidamente y alcanzaron niveles de saturación en pocos minutos.
A las 8 de la mañana, lo habitual es que haya un promedio de 3.000 a 4.000 personas conectadas simultáneamente a LA GACETA.com. Ayer, a esa hora había 10.000. Lejos de menguar, ese número de consultas se mantuvo durante toda la jornada, con picos de más de 25.000 ingresos a la vez, y nunca menos de 8.000.
Este tráfico de características insólitas obligó al Departamento de Sistemas del diario a tomar medidas drásticas para evitar que el sitio colapsara. Se eliminaron secciones, banners de publicidad, comentarios, imágenes y muchos otros elementos para alivianar la tremenda carga que estaban soportando los servidores.
A las 14 ya se había superado el último récord de tráfico, de 242.000 lectores diarios, logrado el 21 de febrero pasado, día en que también ocurrió un temblor, aunque esa vez había sido en Tucumán y de incomparables menores consecuencias.
Poco después de las 17 se sobrepasaron los 300.000 lectores y a las 20.45 la asombrosa cifra de 400.000 lectores.
Al cierre de esta edición impresa, poco antes de las 23, los contadores indicaban que habían ingresado 470.000 lectores a LA GACETA.com, con proyecciones que aseguraban que al final de la jornada se superaría el medio millón de personas.