Armando Galván, de 20 años, y Damián Barrionuevo, de 24 años, retomarán hoy la búsqueda de trabajo. Recorrerán las calles de la capital tucumana con la ilusión de conseguir el ansiado empleo. Ellos padecieron una de sus peores experiencias laborales en sus cortas vidas. Son jóvenes y asumen nuevamente la responsabilidad de tratar de brindarles estabilidad a sus familias; pero también son los rostros de una desdicha de la realidad tucumana. La mayoría de los trabajadores golondrina que cosecharon en el viñedo de la empresa Alto Valle del Río Colorado SA pertenece a la franja etaria más castigada por el desempleo, la de entre 18 y 30 años; dijeron que sí a la propuesta de empleo pampeana al ver que en Tucumán el tiempo pasaba sin dejar huellas y que la necesidad se apoderaba de su rutina. Hoy, o tal vez el lunes, dándose un tiempo para asimilar el maltrato laboral que sufrieron, volverán a darle pelea a un flagelo: la falta de empleo estable. Se presentarán en sus anteriores empresas, donde una vez estuvieron y dejaron de estar.
Los rostros de la desdicha
Por Luis Duarte, Redacción LA GACETA. lduarte@lagaceta.com.ar