TRÍPOLI.- El líder libio Muammar Gaddafi apareció desafiante ayer en la televisión estatal de su país ante las crecientes protestas contra sus 41 años en el poder.

"Estoy en Trípoli y no en Venezuela", señaló Gaddafi bajo un gran paraguas y asomándose desde el asiento delantero de una camioneta. Reportes del lunes dijeron que el líder había viajado a Venezuela, país gobernado por su aliado Hugo Chávez.

Las fuerzas leales a Gaddafi sostuvieron una batalla cada vez más sangrienta para mantener al veterano líder en el poder. Las protestas llegaron a la capital Trípoli luego de días de violencia en el este del país.

Renuncias y deserciones

En una muestra de las desavenencias dentro de la elite gubernamental libia, el ministro de Justicia dimitió en protesta por el "excesivo uso de la violencia" contra los manifestantes. En India, el embajador libio dijo que había renunciado por el mismo motivo. Lo mismo hicieron los pilotos de dos aviones que aterrizaron en Malta.

Residentes reportaron tiroteos en partes de Trípoli y un activista político dijo que aviones militares libios bombardearon la ciudad.

Fuerzas leales a Gaddafi causaron la muerte a decenas de personas a lo largo del país, afirmaron grupos de derechos humanos y testigos, provocando amplias condenas de gobiernos extranjeros.

"Lo que estamos presenciando es inimaginable. Aviones de guerra y helicópteros están bombardeando indiscriminadamente un área tras otra", dijo Adel Mohamed Saleh en una transmisión en vivo para el canal Al Yazira.

Las protestas se extendieron por la capital luego de que varias ciudades en el este, incluyendo Benghazi, parecieran caer en manos opositoras. Human Rights Watch, aseguró que al menos 233 personas murieron, aunque otras fuentes indican que la cifra podría llegar a las 300.

Al Yazira citó a fuentes médicas que aseveraban que 61 personas murieron en las más recientes protestas en Trípoli.

Asimismo, la televisión estatal mostró a partidarios de Gaddafi en la plaza Verde, en el centro de la capital ondeando banderas y llevando su retrato.

Por su parte, el hijo del líder libio, Saif al Islam Gaddafi, aseveró que la cifra de muertos, producto de la violencia en ese país fue exagerada por los medios de comunicación. En un mensaje televisivo, admitió que las fuerzas policiales y militares cometieron "algunos errores", dado que las mismas no estaban entrenadas para lidiar con multitudes.

Reclamo de Clinton

La secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, llamó a Libia a poner fin al derramamiento de sangre y anunció planes para evacuar a algunos diplomáticos. "Ahora es el momento para detener este inaceptable derramamiento de sangre", dijo Clinton y enfatizó que Libia tenía la responsabilidad de proteger los derechos de sus ciudadanos, incluidos la libertad de expresión y de reunión.

"El mundo está observando la situación de Libia con alarma. Nos unimos a la comunidad internacional en la condena de la violencia", observó la funcionaria norteamericana. (Reuters-DPA)