Parece que decidieron jugar su propio juego arriba de un imaginario ring de boxeo. Pero en vez de golpes de puño, pegan con las palabras. Primero, Alejandro Darío Pérez dijo que ella había matado al juez. Después, ella, Ema Hortencia Gómez, le devolvió el golpe: lo acusó de suministrar drogas a los menores del Instituto Roca y de ser el asesino de Héctor Agustín Aráoz. La próxima semana, podría sucederse un nuevo round.

Ema Gómez y Pérez fueron acusados por el fiscal Guillermo Herrera de ser los autores del crimen. En el requerimiento a juicio, el fiscal consideró que ellos mantenían una relación paralela, y que ella discutió con el magistrado el 26 de noviembre de 2004. Luego, según Herrera, llamó a Pérez por teléfono y, cuando llegó, mataron a Aráoz.

Gómez decidió no declarar al inicio, por recomendación de su abogado Mario Mirra, según le precisó al presidente del tribunal, Pedro Roldán Vázquez. Pareciera que esperó a escuchar la declaración de Pérez.

El ex policía les dijo a los miembros del tribunal que la noche anterior al homicidio había llevado a Gómez hasta su casa de Bella Vista. "Me comentó que al día siguiente iba a verlo al juez. Yo la conocía poco, sólo la llevé dos o tres veces", declaró Pérez.

Con munición gruesa

Gómez, cuando solicitó hacer uso de su derecho a declarar, explicó que ellos eran muy confidentes. "Nos conocimos en el Roca. El me contaba que era el encargado de suministrarle drogas a los menores", disparó con munición gruesa la ex agente.

Además, comentó que en ese viaje a su casa el día anterior al asesinato, Pérez le dio una bolsa con cocaína y con pastillas. "Me insistía que termine mi relación con el juez. Cuando se fue de casa, me dijo que o terminaba yo mi relación con el juez o lo iba a hacer él, que no le iba a temblar la mano para terminar con su vida", afirmó la mujer.

En su declaración, Pérez también dijo que ella lo había llamado de manera insistente el día del crimen, pero que él atendía. Luego, dijo, Gómez le envió un mensaje de texto. "Ayudame, hice algo malo. Por eso insisto", versaba el SMS.

Gómez admitió la existencia de las llamadas y del mensaje. "Me había quedado angustiada por lo que me dijo la noche anterior. Quería reunirme con él. Pero cuando lo hablé, a las 16.30, un compañero me dijo que se había dejado el teléfono y que se había ido a Yerba Buena a realizar un viaje. Ahí me desesperé", contó la ex agente.

Según su relato, ingresó a un bar donde consumió bebidas alcohólicas y cocaína. "Después me tomé todas las pastillas que me había dado. Por eso el mensaje. Lo malo que había hecho era eso", explicó Gómez, y se quebró.

Antes de cortar su declaración, miró a Pérez y le preguntó: "¿por qué lo mataste? ¿Por qué?". El no se inmutó; ya había dicho al concluir su declaración que no había dudas que ella era la asesina.

Apenas terminó de hablar la ex agente, el abogado de Pérez, Gustavo Morales, pidió la ampliación de su defendido. "Le va a contestar cada cosa que dijo", afirmó el letrado. Por su parte, Mirra precisó que es probable que su defendida complete su declaración, pero que van a analizar el momento oportuno para que vuelva a sentarse frente al tribunal. Así, Pérez lanzará los primeros golpes del segundo round. Gómez espera, y su réplica no tardará en llegar.