Los informes periciales, de distinto tipo, son muy importantes para realizar una acusación.

En esta causa en particular, en la que tuve oportunidad de trabajar, la pericia balística es prácticamente vital. Sobre todo para el acusado Alejandro Darío Pérez. La imputación contra él prácticamente depende de esa prueba.

Con esa pericia se va a determinar si las vainas que fueron secuestradas en el lugar del crimen habían sido disparadas con el arma reglamentaria que se le había asignado a Pérez.

Esta medida fue realizada originalmente por la Policía de Tucumán, y arrojó un resultado positivo.

Luego, a través de un perito de parte, fue contradicha totalmente.

Por eso decidí solicitar un nuevo informe a la Policía Federal. No tengo conocimiento sobre el resultado, pues yo me jubilé antes de que llegara.

Sobre los informes telefónicos, es relativa la importancia porque hay informes que dicen que una persona la llamó a otra a determinada hora, pero no sobre qué hablaron.

Lo mismo ocurre con los mensajes de texto, ya que se pueden determinar cuántos palabras tenía el mensaje, pero no su contenido. Por lo que no es posible usar este tipo de herramientas en un juicio. En el caso Fernández (N. de la R.: la víctima fue la docente Betty Argañaraz) solicitamos esto y nos contestaron que no era posible.

Con respecto a las pericias genéticas, son de vital importancia en una causa. Por ejemplo, si había sangre de la víctima en las uñas de un acusado, es un fuerte indicio de qué puede haber ocurrido.