¿Distendidos?.- Los acusados y sus familiares parecieron estar más relajados que el primer día de jornada. Aunque no mostraron signos de ansiedad, conversaban en grupitos en los distintos recesos. Y cada tanto, los abogados dialogaban entre ellos. Pero la cara los delataba, no estaban del todo distendidos.
Juntos.- Cuatro de los hijos del juez Agustín Aráoz presenciaron la jornada. A la tarde, llegaron y se acreditaron. Pacientemente esperaron a que la Sala se habilitara. Cuando ingresaron, se sentaron juntos, en la misma butaca. El silencio fue interrumpido por suaves murmullos cada vez que se hacía mención a ellos o a la relación entre sus padres.
Separados.- Ema Gómez no vio con muchas simpatías tener que compartir el primer día el banquillo con Darío Pérez. Habían estado sentados uno al lado del otro. Ayer, ella y su abogado, Mario Mirra, prefirieron cambiar de lugar, y se ubicaron de espalda al público.
Averiado.- Cuando llegó a la jornada vespertina, Ema Gómez, junto a su familia, intentó raudamente escapar de la vista del fotógrafo de LA GACETA. Por eso, ingresó casi corriendo a uno de los ascensores. Pero estaba averiado, y tuvo que esperar pacientemente la llegada del otro elevador.
Intriga.- "¿Pasó algo adentro de los Tribunales?", preguntó un transeúnte. "¿Por qué?", le preguntó otro. "Mirá la cantidad de policías que están entrando", dijo. La seguridad desplegada para el juicio desperezó al casi nulo movimiento de la tarde del Palacio de Justicia.