EL CAIRO, Egipto.- El presidente de Egipto, Hosni Mubarak, celebró hoy la primera reunión con su nuevo Gabinete, casi dos semanas después de que multitudinarias protestas contra su régimen forzaran la disolución del anterior equipo de ministros. Mientras tanto, miles de personas volvieron a las calles para reclamar su renuncia. 
Mubarak se reunió con Omar Suleiman, el primer vicepresidente egipcio en 30 años, y otros miembros del gobierno. Con el objetivo de tranquilizar la situación en el país, presentaron al Parlamento una propuesta de ley para subir los salarios en un 15%. Sin embargo, la Cámara no está activa ya que el mandatario determinó que se investiguen primero todas las quejas por supuestas manipulaciones durante los comicios parlamentarios de noviembre.
En tanto, Mubarak rechazó los pedidos para dimitir antes de las elecciones de septiembre y, en cambio, trata de centrarse en restablecer el orden en El Cairo. Por eso, su Gobierno abrió ayer negociaciones con grupos opositores para resolver la crisis más profunda que afecta al país. Tan potente fue el efecto de los 13 días consecutivos de protestas que entre los grupos convocados por el vicepresidente está la proscripta Hermandad Musulmana, el principal grupo opositor.
En este marco, el Ejército, considerado clave en el futuro de Egipto, recorrió la plaza Tahrir intentando persuadir a los manifestantes de que abandonen el lugar. "Queremos que la gente vaya a trabajar y reciba su sueldo, y que la vida regrese a la normalidad", declaró el comandante del Ejército, Hasan al-Roweny. (Télam)