El agresor toma a la víctima como una cosa. Para él, la persona sobre la que ejerce su dominio es una propiedad suya, y por lo tanto puede hacer con ella lo que quiera.

Según un estudio que se realizó, se pudo observar que la víctima, en el 99% de los casos, tiende a proteger al agresor. Piensa que va a cambiar. Quiere una familia feliz y piensa que si denuncia el hecho no van realizará ese sueño.

La violencia siempre va en escalada. Primero es un empujón; luego, una cachetada; después, una agresión con un elemento más contundente; más tarde, incluso, puede llegar hasta la muerte.

En los casos de violencia se dan tres etapas: acumulación de tensión; agresión; y luna de miel o amante calmante, que es cuando el agresor promete que va a cambiar y la víctima le cree. Luego, este ciclo se renueva.

El hombre golpeador comienza con su pareja y sigue con sus hijos, siempre tomando a las víctimas como una cosa.

En últimos 14 días, en el país fueron quemadas siete mujeres, de las cuales cuatro fallecieron. Desde el caso de Wanda Taddei, pareja de un integrante del grupo Callejeros, ya son 14 los muertos. Mi apreciación sobre este tema es que la quemadura ocasiona un daño que cala muy hondo en la autoestima de la otra persona.

Violencia hubo siempre. Quizás ahora se ve más ensañamiento, por el tema de las adicciones. La persona que es violenta con su pareja continúa ese hilo con sus hijos.

Mi recomendación para las personas que sufren este tipo de agresiones es que pidan ayuda de inmediato; nunca hay que ocultarlo. Hay que ponerle un límite al agresor. Se debe pensar: "hoy no me mató; mañana puede que si". Deben venir a avenida Juan B. Justo 965, donde está la Dirección de Familia. Acá vamos a brindarles ayuda para tratar de frenar este flagelo.