La silla tirada. Ropa desparramada por el suelo. Manchas de sangre en el piso. La escena que encontraron los investigadores en la casa de la niña brutalmente golpeada el miércoles bien podría corresponder a un intento de asalto, como denunció su padrastro. Sin embargo, sobre la mesa del comedor, que está a metros del acceso a la vivienda, había algo que hizo dudar aún más todavía a la Justicia y a la Policía sobre la versión del hombre. Algunos billetes, en total $ 90, resaltaban a la vista de quien ingresaba a la propiedad.
"¿Qué ladrón entra a una casa y no se lleva el dinero que está tan a mano?", preguntó, con ironía, uno de los investigadores. Así, la lupa sigue puesta sobre el padrastro de la pequeña, que sigue internada en gravísimo estado en el Hospital de Niños.
El miércoles al mediodía, el hombre entró gritando a la guardia del centro asistencial. Llevaba a la criatura, de sólo cuatro años, alzada en brazos y decía: "¡Nos acaban de asaltar!".
Los médicos lograron que la menor superara un paro respiratorio, pero aún así su estado es crítico. Según el parte oficial, sufrió gravísimas lesiones en la cabeza. Los expertos afirman que sólo resta esperar un milagro, pues no reacciona a ningún tipo de estímulo y sobrevive gracias a un respirador artificial.
Mientras el personal del hospital resucitaba a la criatura, se detectó que tenía moretones y otras lesiones, por lo que se hizo una denuncia. El padre de la víctima, ante la Policía, volvió a relatar el supuesto robo. Luego, ante la fiscala Adriana Giannoni, repitió la versión.
Sin embargo, todo parece indicar que las marcas que tiene en su cuerpo la pequeña son previas a este episodio. Por eso, la fiscala ordenó que se realicen estudios, que se solicite la historia clínica de la criatura (para determinar si fue asistida antes por lesiones) y que se investigue en el barrio Los Lapachos (cerca del parque Guillermina) si alguien vio a los dos asaltantes que, según el imputado, lo atacaron.
El sospechoso, defendido por el abogado Ariel Lescano, continúa detenido.
Ayer, la fiscala y su ayudante, Carlos Bustos Morón; oficiales de la División Homicidios (a cargo del comisario Miguel Gómez); y expertos de Policía Científica realizaron un allanamiento en la casa donde se produjo el hecho.
Allí, los especialistas secuestraron el dinero. Además, realizaron una pericia con luminol, una sustancia que permite detectar si se "lavaron" rastros de sangre.
Por orden de la fiscala, también se secuestraron varias prendas, algunas supuestamente manchadas con sangre. Esta ropa podría ser sometida a estudios genéticos a fin de determinar si es un indicio más de que la niña era golpeada.
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