Como ayudante fiscal en la Fiscalía Penal de la I Nominación de la capital, Jorge Antonio Echayde aprendió el duro oficio de mantener al día un despacho sin titular y con magistrados rotativos que firmaban las causas. Ahora, en plenitud del ejercicio como fiscal de la III Nominación de Concepción, deberá poner en práctica lo aprendido para superar el potencial atraso con el que se encuentre.

"Hay que resolver primero lo urgente y lo importante. Estos dos conceptos son los que determinarán el orden de prioridades en mi labor. Muchas veces están relacionados con el tipo de delitos o con su complejidad. Me informaron que no tengo detenidos", señaló.

El trabajo de Echayde comenzó ayer mismo, ya que la oficina que ahora conduce estaba de turno. Por este motivo, ni bien terminado el acto en el salón de la Corte Suprema de Justicia, en el palacio de tribunales de la capital, partió hacia el sur para firmar los primeros escritos en el debut como fiscal.

"Voy a ir viendo las diferencias que hay entre ser ayudante y fiscal en plenitud. La experiencia de haber estado dos años sin titular fue fundamental, porque me permitió relacionarme con los nueve fiscales de la capital y tomar un poco más de protagonismo en la oficina. Pero todo trabajo siempre fue y debe ser de equipo, aunque haya una distribución en las funciones que asume cada uno; para mí no existe otra forma de hacer las cosas, porque siempre está la posibilidad de que cualquier persona se equivoque o no vea algo. Es fundamental tener muchos ojos alertas", planteó.

Echayde consideró clave avanzar en la cobertura de los cargos, como lo viene haciendo el Consejo Asesor de la Magistratura (CAM), como una forma efectiva de acercarle la Justicia a la sociedad".