"La furia que descontrola a las personas las colma de ferocidad y les ocasiona la pérdida del control mental y emocional. Incluso las empuja a comprometer la seguridad de otros, que pueden ser víctimas de sus insultos o lesiones, o dañando todo a su alrededor sin medir las consecuencias", explicó el médico psiquiatra Fernando Pérez, ex director del hospital de salud mental Nuestra Señora del Carmen. El profesional se refirió a los recientes violentos sucesos de Egipto, donde miles de personas participan desde hace varios días en jornadas consecutivas de manifestaciones contra el gobierno del presidente egipcio, Hosni Mubarak, para graficar lo contagioso que puede ser la ira descontrolada de las personas. "Es tan grave la situación, que tengo entendido que las fuerzas de seguridad de ese país se mantienen en alerta máxima, ya que desde que se iniciaron los hechos de violenta protesta al menos siete personas han muerto", agregó el doctor Pérez.

"Otro suceso reciente de rabia descontrolada fueron las protestas de sectores de ferroviarios contratados en la estación Constitución de la ciudad autónoma de Buenos Aires, en diciembre último", citó la licenciada Poly Barrenechea.

"La violencia en el fútbol, es otro referente de ataques de irascibilidad de personas que exteriorizan en estas manifestaciones deportivas sus frustraciones diarias individuales y colectivas, poniendo en riesgo la integridad de terceros", agregó la joven psicóloga.

Tanto Pérez como Barrenechea, enfatizaron que "el control de la ira comienza cuando la persona que la padece toma conciencia que tiene un problema y busca ayuda profesional".

La terapia

"La terapia se centra en reorganizar la forma de pensar, aprendiendo a hacerlo de forma positiva y abandonando los pensamientos negativos. Asimismo, se busca dotar a la persona de herramientas y mecanismos que le permitan proporcionar los hechos acorde con su justa dimensión, con razonamientos lógicos", remarcó el psiquiatra.

La joven licenciada destacó que "se le enseña al paciente a mantener el control emocional de manera permanente y a suprimir, con técnicas de pensamiento y respiración, el momentum explosivo".

La historiadora María Sáenz Quesada se preguntó si "los hechos de violencia como reclamos de tierras de comunidades tobas seguidos por la represión policial (hubo tres muertos); el conflicto de los ferroviarios que costó la vida de un joven militante y que volvió a encender la violencia en las vísperas de Navidad y las tomas ilegales de predios que sumaron más muertos es violencia espontánea o violencia organizada".