Es tan difícil de vencer como al mejor rival. Incluso más, porque no hay fórmulas 100% exitosas para utilizar y además, depende de la madre naturaleza. Este año Rafael Nadal admitió que lo sufre como nunca y el año anterior obligó a que Novak Djokovic desistiera de seguir en carrera.

Es invisible, pero se siente como miles de personas asfixiando. Es el famoso y controvertido calor de Melbourne. Sobre ese factor uede dar fe Mercedes Paz, ya que comprende plenamente la situación que enfrentan los jugadores. "El calor de Australia es insoportable. No sólo por la temperatura, cercana a los 37 grados, sino porque la misma superficie es como un cemento acolchonado que genera mucho más calor desde abajo", recuerda la ex tenista.

Según el testimonio de quien jugó 23 partidos en el Melbourne Park, los organizadores son conscientes del periplo ambiental que sufren los tenistas. "Le dan mucha importancia a la situación. Hay muchas advertencias y recomendaciones, algo similar ocurre en el Abierto de Estados Unidos. Por ejemplo, en la puerta del inodoro hay carteles que recomiendan beber cierta cantidad de agua y prestarle atención al color de la orina", detalló Paz.

La secuelas del rival silencioso e invisible eran notorias luego en los vestuarios. "Era muy común ver ampollas en los pies. Esto motivó que el torneo tenga una regla especial si la temperatura es muy alta", indicó la ganadora de tres títulos en singles. Paz se refiere a la "Regla del calor extremo" que, pese a tratar de darle una caricia al cuerpo de los tenistas, generó más polémica aún.

El reglamento establece que los encuentros no deben disputar cuando la temperatura supere los 35 grados y se registre una media determinada de humedad. El problema se genera porque la norma no incluye a los encuentros que se disputan en las pistas exteriores. Mientras que aquellos que se juegan en las canchas techadas, pueden terminar con el tejado sellado. Los jugadores perjudicados son los que deben dejar de jugar por las condiciones, sin importar el resultado.

En el caso de las damas, si el calor es muy intenso, las jugadoras pueden solicitar, durante los cambios de lado, un descanso especial de 10 minutos.

Así y todo la condición ambiental que generan las altas temperaturas australianas es infranqueable. Quizás lo mejor sea hacer copia de la reflexión con autoría intelectual de Paz. "La cuestión del calor en Australia ya debería estar mentalizada en los jugadores. Es lo mismo que sucede en Nueva York con los aviones: uno sabe que cuando va a jugar se enfrentará al ruido", explicó la ex jugadora.

Para llegar lejos en Australia hay que respirar profundo y enfrentar al calor; esa es la filosofía que impone el primer Grand Slam del año.