En barrio Experimental II, la tristeza invade el hogar de la familia Ibarra. Ayer, se cumplieron nueve meses de la muerte de Adrián Alejandro Ibarra, pero todo sigue igual. Aún se desconoce qué fue lo que pasó con el jinete.

"Estas fiestas fueron terribles. No se lo deseo a nadie lo que estamos viviendo", afirmó César Alberto Ibarra, tío de la víctima.

El 1 de abril, Adrián Ibarra volvía a su casa sobre el lomo de su caballo luego de un desfile de gauchos, algo que lo apasionaba. Pero cerca de su domicilio fue ultimado a sangre fría. Los tres disparos que recibió en su pecho fueron letales. Según una de las hipótesis que maneja la Policía, a la víctima habrían querido asaltarla y se habría resistido. La billetera y una cadena de la víctima desapareció. "En el lugar del crimen se encontraron 33 vainas servidas, lo que demuestra la gravedad del ataque", afirmó el tío de Ibarra.

El dolor de la familia es desgarrador . El hecho de no poder resolver lo sucedido es otro motivo de sufrimiento. En las paredes de la vivienda, cuelgan recuerdos del jinete en una especie de santuario. "Todo el tiempo Adrián está presente. En cada cumpleaños de algún miembro de la familia, voy al cementerio y a la gruta que armamos en el lugar del crimen. Es una forma de sentir que él está entre nosotros", dijo el hombre.

La causa sigue como en aquel entonces, por ahora no hubo avances. La muerte está impune y según palabras de César Ibarra, todo se dificulta a partir de la falta de pruebas. "Nosotros sabemos quienes fueron los agresores porque hay gente que vio el ataque. Tenemos 23 personas que pueden actuar como testigos, pero se niegan a decir algo ya que tienen miedo a represalias por parte de los atacantes. Es gente muy pesada", espetó.

Según la familia de la víctima, hay tres sospechosos del asesinato. "Dos están libres y uno detenido, pero por otra causa. Queremos que se haga justicia y que los agresores terminen presos. Eso no nos va a devolver la vida de Adrián, pero por lo menos no van a seguir causando problemas", finalizó.