"Don Tulio", como lo llaman en Monteros, está sentado a la mesa de uno de sus bares preferidos. Desde allí, observa, analiza, saluda, sonríe. El historiador es uno de los monterizos más reconocidos y la persona recomendada por los vecinos para responder cualquier duda respecto de la ciudad. Es que Tulio Santiago Ottonello es uno de los "biógrafos" de ese pueblo.
"Lo que me gusta más de esta ciudad son su dimensión humana, su tamaño físico y su ambiente. Además, junto con Tafí Viejo, tiene una gran personalidad", sintetiza.
El intelectual coincide con el reclamo de los jóvenes y redobla la apuesta: "el problema es que la actividad cultural no está organizada: está muy dispersa". Ottonello propone la recreación en el municipio, y en la Provincia, del Consejo Provincial de Difusión Cultural. "Julio Ardiles Gray (presidió esa entidad entre 1958 y 1960) lo hizo: el Consejo estaba formado por vocalías de cada especialidad, para que sea equilibrado. Hoy, por el contrario, hay municipios que de $ 100.000 de presupuesto para Cultura, gastan $ 99.000 en folclore", objeta.
Según Ottonello, hay "avidez" de cultura y advierte que no se puede desaprovechar. En ese marco, lamentó el cierre del cine Marconi, pero consideró que podría ser un excelente centro cultural, y hasta aggiornarse y reabrir como sala. "¿Recuerda Cinema Paradiso? Bueno, aquí, Víctor Darnau era el dueño y el pibe de la historia era yo. Me mostraba como funcionaba la máquina. Cuando era más joven y audaz, escribía crónicas sobre películas. Tanto así me gusta ese arte, y también la música clásica".
Por otro lado, consideró que, en términos generales, la ciudad "está bien": "lo que nos está faltando es un poco de orden y continuidad. Los argentinos somos admiradores de la improvisación pero hay que dejarla para los incendios No hay planificación del crecimiento, En realidad, no hay que ir a apagar las gomas que prendieron en la esquina, sino evitar que las prendan", reflexionó. Al tiempo, desliza una crítica a la política al considerar que no hay otra actividad "más amateur".
Fenómeno motorizado
Ottonello repara en un dato visual: advierte que en Monteros, donde se mira, hay motocicletas.
"A ojo de buen cubero, me animo a decir que es la ciudad del interior en la que más hay", asegura. Y detalla que, al haber pequeñas poblaciones en las cercanías, la gente usa ese vehículo, que es económico, para llegar ir y volver. "Es increíble, nunca vi algo así", sonríe.