Era su día, y como tal, podría haber estado festejando. Pero como miles de uniformados, ella tenía que trabajar. Nunca imaginó que el mismo día que se celebraba el día de la Policía, ella viviría una de las odiseas más espeluznantes de su vida.

Lorena Andrea Valdez trabaja como comisionista de la seccional 14ª, ubicada en el barrio Echeverría. Ella es la encargada de llevar y traer toda la documentación hacia la comisaría y desde Tribunales, o desde las distintas dependencias de la Policía.

Ayer la joven llegó temprano a su lugar de trabajo. En pocos minutos tomó todos los oficios que debía llevar y luego caminó hasta calle Viamonte para tomar el colectivo. Pero todo cambió en cuestión de segundos. Cuando el ómnibus transitaba hacia el norte y llegó a la esquina de Bolivia, Valdez vio que un carro de tracción a sangre cruzaba en sentido oeste-este, hacia Campo Norte. Al mando del carro iba un hombre de unos 40 años, pero lo que horrorizó a la policía fue que en la parte de atrás iba una nena, de unos cuatro años, desnuda. En el acto, la joven pensó lo peor y no lo dudó. Bajó del ómnibus y comenzó a seguir al carro, que ya se había internado en medio de los matorrales. El hombre le sacó varios metros, hasta que se detuvo en una zona en la que los pastos superaban los cuatro metros de altura. Ella se acercó y cuando pudo ver lo que pasaba se dio cuenta de que lo peor estaba por suceder. La nena estaba tirada en el suelo, y el hombre ya se había sacado el pantalón. Valdez irrumpió pero nunca sacó su arma reglamentaria, lo que le dio cierta ventaja al depravado. Ambos pelearon mientras la nena gritaba. En cierto momento, el hombre logró empujar a la policía, que trastabilló. Esto fue aprovechado por el agresor que se acercó a su carro y sacó un machete que llevaba en el asiento. Rápidamente fue hasta donde estaba la joven y le tiró un fuerte golpe hacia el rostro. Valdez, desesperada, sólo atinó a poner la mano derecha y recibió todo el impacto del filo del machete. El golpe fue feroz. La joven dio alaridos de dolor y casi se desvanece. Esto fue aprovechado por el abusador que cargó a la criatura otra vez en el carro y escapó hacia el oeste.

La operación

Como pudo, Valdez se levantó e ingresó a los predios de la Jefatura de Policía por la parte de atrás, donde esta la sede del grupo CERO. Los policías al verla malherida, llamaron en el acto una ambulancia. Hasta que el vehículo llegó ella contó lo que había sucedido y dio la descripción del delincuente y del carro. Los policías salieron a buscarlo, pero no lo encontraron. Lo que hasta anoche llamaba la atención de los investigadores es que no se había denunciado la desaparición de ninguna menor, ni mucho menos un ataque sexual. Por eso se cree que el hombre era familiar de la menor. Hasta el cierre de esta edición era buscado.

Valdez, en tanto, fue trasladada hasta un sanatorio, donde los médicos debieron someterla a una intervención quirúrgica. El machete le había cortado los tendones y ligamentos de la mano, y habrá que esperar al menos 72 horas para saber cómo evoluciona, dijeron en el sanatorio.