El presidente de Atanor, Miguel González, opinó que la decisión de importar azúcar "es una medida acertada" y fustigó a quienes especulan con una posible nueva suba del precio del azúcar. Atanor es propietaria de los ingenios Concepción y Marapa.
"Ha sido una iniciativa de la propia industria azucarera y no un pedido de las autoridades de Comercio. La industria se anticipa a un problema, con la intención de que esté el azúcar en las góndolas con precios accesibles. Si algunos señores creen que guardando el azúcar son tigres, les digo que no lo son. A quienes se hacen los distraídos, se les va a hacer difícil vender azúcar a los precios que quieran", disparó González.
Opinó que esta situación lo único que hace es perjudicar a los ingenios con menor capacidad de producción y a los que sólo tienen al azúcar como único negocio. "Hoy en día, las grandes empresas estamos con importantes inversiones para producir etanol y generar energía, además del producto histórico", apuntó.
Recordó que siempre se criticó a los azucareros porque vivían pidiendo. "Ahora, esta decisión de importar azúcar se debe mirar como un aporte, como una colaboración", remarcó. Dijo que la decisión de importar sienta un precedente para el futuro. "Los que esconden el azúcar la van a tener que sacar, la van a tener que poner en el mercado a los valores que marque el precio de la importación, porque el azúcar que se traiga de afuera va a establecer otro valor en el mercado", destacó.
"Es un precedente que va a ser perjudicial para los que se quieren hacer los distraídos, para aquellos que están únicamente en el negocio chico, no para los grandes ingenios y las principales empresas", agregó. "Ante el problema de inflación que se vive en el país, que es una inflación estructural, porque la Argentina no está recibiendo inversiones suficientes para hacer frente a las mayores demandas, esta actitud de la industria se la debe tomar como una colaboración, como un aporte para encausar las cosas", concluyó González.
El Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (Cactu) envió ayer una carta documento al gobernador, José Alperovich, en la que expresa su "profunda preocupación por las gravísimas consecuencias de índole económico-social que acarrearía a la provincia la importación de azúcar al país, anunciada por el Centro Azucarero Argentino y el Centro Azucarero Regional de Tucumán". El presidente de la entidad cañera, Otto Gramajo, le dijo al mandatario que Cactu "coincide plenamente" con las expresiones formuladas sobre la cuestión por el diputado nacional Alfredo Dato (FPV), quien había manifestado su inquietud porque la iniciativa industrial demostraba "una actitud cortoplacista de imprevisibles consecuencias". Gramajo dijo que Cactu "hoy espera de su Gobierno las acciones necesarias para impedir tan peligroso como negativo precedente, que no registra antecedentes.
"El Estado siempre trató de buscarle protección al azúcar tucumano y, con la importación anunciada por los industriales, se está generando un precedente peligroso porque abre las puertas a futuras importaciones de los gigantes del mercado. Así de claro fue ayer el ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer, al hablar sobre la decisión asumida por el Centro Azucarero Argentino (CAA) y el Centro Azucarero Regional de Tucumán (CART), para equilibrar la oferta y la demanda del producto en el mercado interno. "Este precedente, a mi personalmente, no me gusta", reconoció el funcionario, en una charla con LA GACETA.
Gassenbauer recordó que en sucesivas charlas en la mesa del azúcar sugirió la creación de un instrumento privado con el fin de tener la oferta del producto más concentrada. "Hoy con maquila, está en manos de todo el mundo. Hay 100 personas que tienen muchos kilos de azúcar en su poder y no se puede depender del humor de ellos para el precio", dijo. Un fideicomiso, a su criterio, hubiera permitido manejar mejor el mercado. "Siempre manejamos pobreza, pero ahora hay que acostumbrarse a manejarse con riqueza y ser previsible para vender durante todo el año, con contratos a seis meses o un año", remarcó.
- ¿Hay especulación?
- Creo que hay especulación y falta de profesionalización. Cualquier actividad que quiera perdurar requiere previsibilidad. Venimos de 20 años de quebranto y ahora tenemos dos años buenos, gracias a las políticas impulsadas por la Nación y por la Provincia. Nuestra dirigencia debe crecer lo suficiente para manejar esto en condiciones de previsibilidad.
-¿Cuáles son los riesgos que se corren?
- Que se abra totalmente la puerta a la importación de azúcar. No hay que olvidarse que la producción total representa tan sólo un 0,03% del volumen productivo que negocia el país al año. Y eso es todo un riesgo.