SEÚL.- Las grandes potencias mundiales expresaron ayer su preocupación y se pusieron alerta ante el ataque de Corea del Norte a la isla surcoreana Yeonpyeong (cayeron 50 obuses), provocando la muerte de dos soldados y varios heridos. Es el incidente más serio desde la guerra de Corea de 1950-1953.
La acción bélica provocó la condena de la comunidad internacional, entre ellos los vecinos Rusia y China, que reaccionaron ante esa ofensiva. El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, dijo que es necesario que terminen inmediatamente todos los ataques. "Hay un peligro colosal que debe ser evitado. Las tensiones en la región están creciendo", aseguró.
En tanto, desde Pekín aseguraron que es imprescindible reanudar las conversaciones a seis partes para poner fin al programa nuclear norcoreano.
Alerta roja
Las fuerzas armadas surcoreanas se declararon en alerta roja y respondieron con 80 disparos al ataque contra la isla cerca de la disputada frontera del Mar Amarillo, que fue considerado por Seúl como una "atrocidad contra la población civil".
El presidente surcoreano Lee Myung-Bak advirtió que contraatacará duramente ante nuevas provocaciones de los norcoreanos. El comando supremo de Corea del Norte acusó a Corea del Sur de haber disparado primero y amenazó con "seguir sin vacilar sus ataques militares si el enemigo surcoreano se atreve a invadir nuestro territorio, aunque sea en 0,001 milímetros".
Inmediatamente EEUU, que posee 28.500 soldados en Corea del Sur condenó la acción militar, lo mismo que países de Europa occidental y América Latina, como México y la Argentina.
EEUU condenó "firmemente" el ataque en la fronteriza isla de Yeonpyeong pero dijo que era demasiado pronto como para considerar una respuesta militar. "Estamos monitoreando la situación y conversando con nuestros aliados", indicó el vocero del Pentágono, Coronel Dave Lapan. Washington quiere una respuesta "mesurada y unificada" de la comunidad internacional, señaló Mark Toner, portavoz del departamento de Estado. Y agregó que el presidente Barack Obama hablará pronto con su par surcoreano para discutir la crisis.
China -el único aliado importante de Corea del Norte y su puntal económico- también pidió compostura y bregó por la reanudación de las conversaciones para desmantelar el plan nuclear de Pyongyang.
Unos 50 obuses cayeron en la isla de Yeonpyeong cerca de la conflictiva frontera del Mar Amarillo, destrozando docenas de casas y provocando densas columnas de humo negro. Dos marineros surcoreanos, de un contingente permanente en la isla fronteriza, murieron en el ataque. Otros 15 marineros fueron heridos junto a tres civiles. En Yeonpyeong, las fuerzas surcoreanas respondieron con 80 disparos con armas K-9 de propulsión automática.
El fuego esporádico de uno y otro lado duró poco más de una hora, agregó. El bombardeo comenzó luego de varios mensajes de protesta por ejercicios surcoreanos realizados en el sur de la frontera, indicó un vocero presidencial. Yeonpyeong está ubicada justo en el sur de la frontera declarada por la ONU luego de la guerra que culminó en 1953, pero al norte de la frontera marítima establecida por Pyongyang. (AFP-Reuters)