WASHINGTON, Estados Unidos.- (De nuestro emviado especial, Fabio Ladetto) Washington despertó del letargo electoral y recordó, de pronto, que hoy se vota. En el caso de los ciudadanos de este distrito, no lo harán por los miembros del Congreso (no tienen representantes en el Senado, y en la Cámara Baja sólo uno con el único derecho de hablar y argumentar), sino por sus autoridades locales: el intendente (alcalde o mayor, como se lo menciona en inglés) y miembros de la suerte de Concejo Deliberante local, que tiene potestades restringidas.
El actual conductor político es Adrian Flenty, quien perdió las internas demócratas para postularse a la reelección. Por el cargo compite una decena de postulantes, en un abanico que va desde los sectores ultraconservadores (a la derecha del Partido Republicano) a expresiones ecologistas, identificadas con la izquierda.
Poco más de 100.000 ciudadanos se empadronaron en esta capital de 570.000 habitantes, lo que representa menos de la mitad de los adultos en condiciones de sufragar. De ellos, se calcula que la mitad ya lo hizo por correo o en la oficina habilitada ayer en la sede municipal (ayuntamiento).
Nada altera la cotidianeidad de un día común, salvo las banderitas de colores con los nombres de los candidatos clavadas en el pasto y un discreto cartel institucional que llama a votar, en los accesos y veredas de la escuela primaria del barrio de Waterfront. Cada tanto, un elector entra, sufraga y se va, como quien cumple un trámite más. LA GACETA ©