CONCEPCION.- El remisero Ramón Donato Ibáñez negó ayer haber asesinado a Cristina del Valle Carrizo, de 33 años, de Aguilares.
"No tengo nada que ver con ese crimen. Si cuando aparecieron sus restos entre los cañaverales me fui de la ciudad, fue porque no tenía garantías y necesitaba primero buscar dinero para tener un abogado", dijo. Ibáñez fue el primero en declarar ante los miembros de la Sala II de la Cámara Penal.
La mujer, que vivía en el barrio 40 viviendas, fue encontrada muerta el 26 de agosto del 2008 en un cañaveral del barrio Santa Bárbara. Había desaparecido dos meses. Ibáñez había sido su pareja. Luego ella inició otra relación, pero aparentemente el remisero pretendía que volviera con él. Sin embargo, Cristina se negaba. Se sospecha que ese sería uno de los móviles del caso. Ante los jueces Diego Vital Graneros, Carlos Meschwitz y Carlos Pellegri, también declararon ManuelFernandoDemarcico, padre de la única hija que tuvo Carrizo, y Angel Carrizo, padre de la víctima. Este último insistió en asegurar que Ibáñez buscaba con frecuencia a su hija y que la golpeaba. "Una vez la llevé a ella a la comisaría a hacer una denuncia. Estaba moreteada en las piernas y el rostro. Esperaba que lo detuvieran al tipo, pero jamás sucedió eso", dijo el hombre. Aclaró que sobre el autor de los golpes le contaba su hija ya que él nunca lo vio a Ibáñez agrediéndola. Demarcico, por su parte, admitió que en un principio pensó que el homicida podría ser el novio que tenía en ese tiempo su ex mujer, pero luego de algunas averiguaciones dijo que sus sospechas recayeron en Ibáñez. Además de algunos testimonios, a Ibáñez lo compromete los cabellos que encontraron en el baúl de su auto y que las pericias determinaron que son de la misma característica que los de la víctima.
El juicio se reiniciará el viernes de la próxima semana. (C)