El pánico se instaló en una casa de Yerba Buena, donde una banda de asaltantes amenazó de muerte a un matrimonio y sus tres hijos para robarles dinero, electrodomésticos y una motocicleta valuada en $ 25.000. "Realmente fue un momento muy feo. Mi hija mayor no quiere ir al colegio de lo asustada que quedó. La verdad, pensábamos que jamás nos iba a pasar algo así", expresó, muy preocupado, Eduardo Díaz, dueño de la propiedad.

El jueves a la madrugada, el hombre y su esposa, Sara Rezcala, estaban durmiendo en su vivienda de calle Frías Silva al 100.

La motocicleta Honda Falcon estaba estacionada en el patio. Y eso parece haber sido lo que llamó la atención de los delincuentes.

Con una pinza, rompieron la puerta de entrada. Como los perros estaban en el fondo trasero, caminaron tranquilamente por el jardín. Allí, al parecer, decidieron ingresar a la casa por una ventana. Díaz y Rezcala se despertaron cuando los hombres ya estaban en su dormitorio.

"Cuando vi al primer hombre yo traté de hacerle frente, pero me clavó un ?puntazo? a la altura del bazo. El médico me dijo que tuve suerte; parece que el arma no tenía filo y solamente me abrió una herida pequeña", dijo el hombre, que trabaja como empleado de comercio.

En pocos segundos, los ladrones ataron a él y a su esposa. Luego, de a uno, fueron llevando a sus hijos al cuarto.

Allí, comenzaron a exigirles que les entregaran dinero. "Ni mis amigos ni yo somos violadores ni asesinos. Nosotros robamos para darles de comer a nuestros hijos", le aclaró uno de los asaltantes a Eduardo y su familia.

Durante casi 40 minutos, recorrieron la vivienda en busca de un botín. "No teníamos dinero, pero no nos creían. Yo les di unos pesos de la cooperadora, mi esposo algo que tenía en la billetera y se llevaron una botella de plástico donde mis hijas guardaban monedas", expresó Sara.

Los delincuentes tenían decidido que no iban a marcharse sin llevarse un buen botín. Por eso, separaron una computadora, celulares, un reproductor de DVD, prendas y otros bienes y los cargaron en un vehículo. "Parece que estaban en un auto, porque en un momento alguien tocó bocina", dijo Eduardo.

Los ladrones se llevaron todos esos bienes y la motocicleta de Díaz. "Estábamos desesperados. Gracias a Dios, la Policía llegó rápido", dijo Sara.

Personal de la comisaría de Marti Coll, a cargo del comisario José Lezama, y de la Patrulla Motorizada Norte, supervisado por el comisario Luis Ibáñez, acudió a la casa de Díaz.

Además, agentes de la Brigada Norte, al mando del comisario Mario Nieva, tomó intervención de oficio en el caso. "Debido a la magnitud del hecho, comenzamos a hacer averiguaciones y se envió un equipo a la zona de Villa 9 de Julio. Hoy (por ayer) a la mañana, agentes que iban en una camioneta vieron una motocicleta similar a la que se había denunciado como robada y trataron de interceptar al conductor. Pero este la dejó abandonada y se marchó por unos pasillos hacia barrio 11 de Febrero", dijo Nieva.

Así, Díaz pudo recuperar su motocicleta. Pero a él y su familia les quedó la sensación muy desagradable. "Mis hijos no quieren que se haga de noche porque les da miedo. También les preocupa que me vaya a trabajar. Realmente es algo muy feo", sentenció el hombre.