Luego de que sus tres hermanos fueran liberados, Oscar Emilio Fernández se convirtió en el centro de la investigación que lleva adelante la fiscala Adriana Giannoni. Si bien había pocas dudas de que él albañil de 38 años fuera el hombre al que casi toda la Policía buscaba desde principios de 2008, una pericia genética terminó de confirmar lo que ya sospechaban los investigadores.

La comparación genética, realizada en Buenos Aires, demostró que Fernández fue autor de dos ataques contra menores con una certeza del 99,99%. Y en cuanto a los otros cuatro ataques, se confirmó que su cromosoma "Y" estaba presente en todos los casos. Este cromosoma está presente en parentesco entre padres, hermanos e hijos. Fernández no tiene padres, sus dos hijos tienen sólo 6 y 2 años y tiene tres hermanos. Pero en ese caso es clave el grupo sanguíneo. Por las muestras que recogieron a lo largo de dos años, los peritos saben que el violador serial es grupo 0. Los tres hermanos de Fernández tienen grupo B, y él, 0.

Pero para no dejar resquicios en la investigación, Giannoni tratará de sumar otras pruebas, como testimonios o reconocimientos.

Fernández trabajaba como albañil, y tenía acceso a motos y bicicletas, rodados en los que se movilizaba el violador serial. Esto, sumado a la descripción física aportada por las pequeñas a las que violó, forman un cerco casi insuperable alrededor del acusado.