La renovación en la construcción de la casa propia es un signo de progreso en cualquier hogar. Hay quienes no saben que tienen que informarle a Catastro, según marca la ley, para que les redeterminen el valor fiscal de la propiedad. Es el costo del progreso. Pero también están los que saben de esa obligación y, aún así, no cumplen con las normas. En los padrones, la valuación fiscal de sus viviendas pueden figurar con $ 35.000, pero en el mercado llega a cotizar tres o cuatro veces más.
Puede que no se admita discusión sobre la cuestión de fondo -salvo hechos puntuales-, la necesidad de que se actualicen las valuaciones fiscales de gran parte de las 256.000 propiedades empadronadas en Tucumán. De hecho, quien no está de acuerdo con valuación puede concurrir a Catastro y reclamar la corrección. Hoy, mañana y siempre.
Lo que sí es observable es la forma en que se efectuó la revisión valuatoria. Si bien Catastro se defiende advirtiendo que muchos no quieren recibir las notificiones, hay contribuyentes que se enteraron de la redeterminación por la boleta adicional del impuesto Inmobiliario que le llegó a la casa. Le tocaron el timbre para informarle que debe pagar más de lo previsto porque su casa cotiza más, pero no para informarle de que se redeterminó la valuación fiscal.