El sociólogo Héctor Caldelari consideró que la preferencia por los familiares para los cargos superiores del Estado es una consecuencia de la crisis de los compromisos ideológicos y de las pertenencias partidarias.
"Durante mucho tiempo las sociedades humanas se basaron en la familia para satisfacer todas o buena parte de sus necesidades. En esas condiciones no resultaba extraño que la transmisión de los conocimientos y habilidades necesarios para ocupar una posición circulara por vía familiar. La herencia era la base para el acceso a los cargos públicos, incluso los cargos superiores de la Iglesia (allí surgió la denominación de nepotes para los "sobrinos" del Papa instalados en la administración eclesiástica). Pero las transformaciones económicas y los cambios en el ejercicio del poder desplazaron a la familia de su papel en estos ámbitos y la supervivencia de la "desmedida preferencia por los parientes" comenzó a ser calificada de nepotismo y a ser considerada un criterio irregular para la cobertura de los cargos", describió el también docente de la UNT.
- ¿Por qué se recurre al parentesco?
- En algunos casos expresa simplemente la preferencia por aquellos en quienes depositamos nuestros afectos, sobre todo cuando no hay restricciones para el nombramiento. Esta preferencia puede verse reforzada cuando la oferta de trabajo escasea: la designación se traduce en una mejora de la situación económica del elegido (y de la familia). Esta situación parece ser la más frecuente entre nuestros funcionarios. En otras ocasiones puede estar relacionado con las características del puesto, que más que alguna preparación particular requiere que quien lo ocupa merezca la total confianza de quien lo otorga. ¿Qué queda cuando la militancia de hoy no asegura las posiciones de mañana? Los parientes parecen ser una buena respuesta en este caso, ya que están unidos por redes de compromisos que trascienden a las circunstancias políticas; por lazos capaces de superar ocasionales disidencias y que permiten asegurar la continuidad en el ejercicio del poder más allá de restricciones impuestas por reglamentos o disposiciones constitucionales.
- ¿Debe tratarse de igual modo cuando el pariente fue nombrado que cuando resultó electo?
- Es obviamente distinto proceder a una designación directa que imponer un candidato que debe obtener el voto. Ambas situaciones no parecen expresar actitudes demasiado distintas de parte de los operadores, pero el segundo caso requiere obtener la aceptación de los votantes, lo cual daría mayor legitimidad a la designación del candidato
- ¿La sociedad acepta el nepotismo; o no es consciente de él?
- Creo que es consciente; se burla, pero acepta, por supuesto de acuerdo a sus conveniencias. En el caso de Tucumán, parte no despreciable de la oposición a la familia Alperovich está representada por los partidarios de la familia Bussi.