CONCEPCION.- El obispo de la Diócesis de la Santísima Concepción, monseñor José María Rossi, opinó que el drama de los adolescentes y jóvenes que salen a enfrentar la muerte en "picadas" de motos no es un problema exclusivo de ellos. "Esto atañe a toda la sociedad, que no termina de hacerse cargo de sí misma. No es por echar la culpa a alguien en particular, pero se trata de una crisis cultural de la que los adultos tenemos que hacernos cargo para salir adelante", sostuvo el prelado. "El adolescente descubre el sentido del peligro no en la responsabilidad, sino en la adrenalina. Entonces eso le gusta. Siempre fue así. El problema es que ahora tiene mucho menos control, familiar y social. El fácil acceso a las drogas, al alcohol, a las motos, lo vuelve incontrolable, peligroso para sí mismo y los demás", le dijo Rossi a LA GACETA.
- ¿Cómo analiza este drama de los adolescentes que protagonizan "picadas" de motos o de autos?
- Primero, creo que hay que tener en cuenta lo que es el dolor, la angustia de las familias de todos esos chicos que se accidentaron o murieron al lanzarse a esas prácticas de riesgo. Y junto a ellas están las familias de los amigos de los chicos que hacen esas cosas, que viven sobresaltadas porque nadie sabe si su hijo salió a correr una "picada". Es un tema que tiene que ver con el sufrimiento de mucha gente.
- ¿Hay alguna solución?
- Es un desafío para los adultos. Tenemos que hacernos cargo de esto y ver lo qué se puede hacer. Hoy la adolescencia se ha prolongado bastante. Comienza varios años antes y culmina mucho después. Esto crea situaciones difíciles de manejar. Ellos tienen un DNI de adulto, pero son chicos. Entonces, necesitan ser acompañados.
- ¿Existe una demora en llegar del sentido de la responsabilidad?
- Sí, pero la culpa no es de ellos. Es una situación cultural
- ¿Qué rol deben cumplir los padres?
- Es muy fácil señalarlos. Yo los escucho, y sé que enfrentan situaciones que no saben ni pueden manejar. Se sienten sobrepasados por esta presión social. Hay muchos factores que influyen en el comportamiento de los jóvenes
- ¿Qué propone usted?
- Lo primero que yo quisiera decir es que hay una palabra que esconde el 90% del problema y que es suicidio. Esa palabra es muy fácil de pronunciar, pero difícil de aceptar. Nadie la quiere escuchar porque esconde la responsabilidad del adulto. Siempre que hay un problema que involucra a un menor o adolescente, hay una comunidad. Y me parece que no hay una receta para salir de esto. Pero me parece que los adultos tenemos que hacer una revisión de nuestro comportamiento y no cargárselo a los chicos o a los padres. Hay que ver cómo ayudamos a los chicos y a los padres. De qué manera podemos aportar al crecimiento del sentido de la responsabilidad, de la autoridad de los padres, que deben poner los límites. (C)