Angelina Jolie es un imán para el público; los productores de este filme lo saben y tratan de exprimir a fondo a la figura que seguramente les garantizará suculentas recaudaciones. Por lo tanto, la trama se pone al servicio de esta agente de la CIA, acusada de trabajar para los rusos (como en la época del primer James Bond), que huye desesperadamente de sus propios compañeros espías mientras trata de cumplir con su misión. Es sabido que, originalmente, el guión se escribió para un protagonista masculino (dicen que Tom Cruise se bajó del proyecto porque lo vio demasiado cerca de la saga "Misión imposible"), y debe reconocerse que el cambio de héroe por heroína no tuvo efectos perjudiciales sobre el producto final. Lo que también salta a la vista es que la propuesta no sólo está cerca de "Misión imposible" sino también de las sagas de James Bond, Jason Bourne, y cualquier otra historia en la que intervengan espías, agentes dobles, rescates imposibles, guerras nucleares inminentes y magnicidios varios.
Piloteada con mano segura por el australiano Phillip Noyce (el de "Juegos de patriotas" y "Peligro inminente"), la narración fluye naturalmente, y las revelaciones que van haciendo girar la trama en uno y otro sentido se suceden a muy buen ritmo. Es cierto que hay que ser indulgentes con ciertas inverosimilitudes, pero esto es un requerimiento del género; nadie puede creer que la protagonista salga indemne de tanta explosión, balacera y demolición de estructuras como muestra la pantalla. Pero precisamente son esas exageraciones las que condimentan las historias y satisfacen a los seguidores de este tipo de cine.
Los guionistas logran que la trama resulte atractiva a pesar de su previsibilidad y de cierto olor a naftalina aportado por el clima de "guerra fría". Jolie, Schreiber y Ejiofor hacen lo que debe hacerse con sus personajes y el relato resulta eficaz. La escena final es una clara indicación de que esto no termina acá: en otras palabras, la agente Salt llegó para quedarse.
Piloteada con mano segura por el australiano Phillip Noyce (el de "Juegos de patriotas" y "Peligro inminente"), la narración fluye naturalmente, y las revelaciones que van haciendo girar la trama en uno y otro sentido se suceden a muy buen ritmo. Es cierto que hay que ser indulgentes con ciertas inverosimilitudes, pero esto es un requerimiento del género; nadie puede creer que la protagonista salga indemne de tanta explosión, balacera y demolición de estructuras como muestra la pantalla. Pero precisamente son esas exageraciones las que condimentan las historias y satisfacen a los seguidores de este tipo de cine.
Los guionistas logran que la trama resulte atractiva a pesar de su previsibilidad y de cierto olor a naftalina aportado por el clima de "guerra fría". Jolie, Schreiber y Ejiofor hacen lo que debe hacerse con sus personajes y el relato resulta eficaz. La escena final es una clara indicación de que esto no termina acá: en otras palabras, la agente Salt llegó para quedarse.