Aun en los casos más complejos, siempre existe un pequeño detalle que puede conducir al esclarecimiento de un homicidio. Así, si se ponen en juego la perseverancia, el profesionalismo y las herramientas adecuadas, se pueden obtener las piezas para armar el rompecabezas.

No existe el crimen perfecto, sino las malas investigaciones. Cuando una pesquisa no comienza bien es como cuando se construye un edificio sin cimientos firmes. Por eso, es importante que todos los que intervengan en el caso estén debidamente entrenados. No pueden estar ajenos a esto ni los policías, ni los peritos ni los funcionarios judiciales.

El teatro de los hechos es clave para alcanzar el resultado esperado, que es esclarecer el caso. Pero también hay una incidencia de la suerte. Por ejemplo, si hay testigos que presenciaron alguna escena, es muy importante para alcanzar esa verdad. La aplicación de la tecnología en la investigación también es clave. Todas las herramientas deben llevar al autor.