"Estamos asistiendo en estos momentos a la parte más alta del que suponemos que será el pico máximo de la presente epidemia de bronquiolitis. Creemos que seguirá una semana más con la curva empeorando (en ascenso) y luego comenzará a descender progresivamente. El brote de bronquiolitis se inició hace unas seis semanas, fue creciendo paulatinamente y explotaron los casos en estos días de frío. Continuaremos con la vigilancia porque esta epidemia dura unos dos meses", precisó el ministro de Salud Pablo Yedlin, en una charla con LA GACETA.

Tras destacar que este año la provincia no registró ningún caso de influenza A H1N1, debido a la masiva campaña de vacunación en el país, Yedlin informó que sí hubo algunos casos de influenza B. En la conversación terció el presidente ejecutivo del Siprosa, Fernando Avellaneda, para aclarar que el virus A de la influenza "es mucho más agresivo que el B, es decir que as chances de tener complicaciones con el virus A -independientemente de que sea H1N1- son mayores que con el virus B", especificó.

Yedlin recordó que el año pasado el brote de bronquiolitis fue extraño, ya que se dio entre abril y mayo, y que se llegó a atender en la provincia 480 consultas semanales. Este año -al igual que en 2008 y que en la mayoría de los años epidémicos- el brote se desató en junio-julio y las consultas semanales rondan las 350. "Conoceremos el pico más alto de la epidemia, cuando esta finalice", reiteró Yedlin.

El virus sincicial respiratorio (VSR) causa la bronquiolitis en los niños menores de cinco años. Afecta a los más chiquitos, sobre todo a los menores de un año. "Cuanto más chiquito es el bebé, más grave es el riesgo que corre y este riesgo se potencia en los prematuros. La enfermedad no genera inmunidad permanente. Es decir que un niño puede enfermarse todos los años, pero una sola vez en cada estación", explicó el ministro.

Llevó tranquilidad a las madres al asegurar de que la bronquiolitis es una enfermedad benigna que comienza con estornudos, moco, como un resfrío, y luego aparecen la tos y la dificultad para respirar. Cuando los chicos no pueden tomar la teta o cuando no puedan dormir recomendó a los padres llevarlos al CAPS para la consulta médica.

A partir del programa IRA (de control de infecciones respiratorias agudas), "modelo en la Argentina", dijo Yedlin, se abrieron salas de internación abreviada en todos los hospitales y CAPS y se les proveyó de la medicación necesaria: oxígeno, aerosoles, fármacos que se usan con aerocámaras y corticoides, entre otros insumos. "La observación del niño en las primeras horas de tratamiento es crucial: si se lo recupera vuelve a su casa. En caso contrario se lo interna y, a veces, en niveles complejos, aunque a terapia intensiva sólo llega el 1% de los pacientes", destacó Yedlin.