Hugo Lindor Barrionuevo vive en Mar del Plata. La importancia de su declaración es destacada por los abogados querellantes en el juicio referido al funcionamiento del centro clandestino de detención en la ex Jefatura de Policía. Su testimonio, afirman, servirá para determinar el régimen represivo implementado en Canal 10 entre 1975 y 1976, que concluyó con el despido de periodistas y el secuestro de Eduardo Ramos y de su esposa Alicia Cerrota, quien se encontraba embarazada.

El testigo fue citado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF), pero alegó problemas de salud para trasladarse a Tucumán. Sin embargo, el médico forense de la Justicia Federal marplatense no pudo revisarlo ya que no lo encontró en su domicilio las dos veces que concurrió. Los jueces evalúan ahora el modo de garantizar su declaración, mediante la concurrencia compulsiva a la audiencia. No se descarta recurrir a una teleconferencia desde su domicilio, como tampoco tomarle testimonio en su casa, con presencia de las partes.

Barrionuevo fue identificado ayer por Marta Rondoletto, quien fue compañera de Ramos en la emisora de la Universidad Nacional de Tucumán, con el sobrenombre de "Cabo Savino", que era un conocido personaje de historieta de la época. Con ese apodo lo mencionaron todos los testigos que narraron lo vivido en Canal 10, que lo responsabilizaron de haber generado un clima interno de persecución, por lo cual podría llegar a ser imputado por algún delito cometido entonces.

"Había quejas constantes por el trato que impartía. Se hizo visible a partir del Operativo Independencia y se caracterizaba por estar obsesionado por directivas recibidas para que el canal no caiga en manos de los subversivos. Se paseaba dando órdenes, y Ramos se convirtió en el centro de la atención por su ideología y por su profesionalismo; Eduardo tenía posturas políticas pero no militancia", sostuvo ayer Rondoletto.

La dirigente remarcó que, a partir de 1973 y hasta el final del mandato del rector Pedro Heredia, se innovó en la manera de pensar respecto de lo que eran los medios de comunicación y se cambió el eje de la información, que mutó de lo que pasaba en el Gobierno a lo que le ocurría a la ciudadanía, para empezar a dar presencia a barrios, a referentes sociales, a movilizaciones y a luchas populares. "Luego llegaron sectores conservadores que censuraron y orientaron la información", afirmó. Responsabilizó a Ismael Hauache de haber montado un servicio de seguridad en la UNT y de trabajar al servicio del Batallón 601 del Ejército durante el gobierno militar.

Familia desaparecida
El mismo 2 de noviembre del 76 en que fue secuestrado Ramos, Rondoletto sufrió la desaparición de toda su familia: su padre, su madre, sus dos hermanos y su cuñada embarazada, la española Azucena Bermejo, que habría dado a luz en cautiverio y cuyo caso fue motivo de planteos diplomáticos. En ese día también detuvieron a Aída Villegas y a María Teresa "Mori" Sánchez."Salvo mis padres y Ramos, todos los demás teníamos militancia política. Yo estaba en la Juventud Peronista e integraba los equipos de comunicación. Que yo sepa, nunca figuré en ninguna lista de desaparecidos", aseveró. La testigo recordó una publicación de la revista Cabildo, donde se publicó una lista de periodistas de Canal 10, bajo la mención de "ratas rojas". Junto con su esposo, Isauro Martínez, y su pequeña hija de pocos meses, debieron irse de la provincia y realizar un largo periplo por el exterior."Los militares discriminaban a los periodistas al darles información. No permitían que cualquiera cubriera una nota, sino sólo algunos como con la entrevista que Antonio Bussi le dio a Joaquín Morales Solá en enero del 76, cuando afirmó que estaba todo controlado y que no quedaban subversivos en el monte. La forma en que se manejaba era absolutamente discrecional", recordó. Bussi era el jefe del Operativo Independencia y gobernaban AmadoJuri e Isabel Martínez de Perón.