La formalidad del juicio por el centro clandestino de detención en la ex Jefatura de Policía fue rota ayer, cuando culminó el testimonio de Carmen Caínzo de Mitrovich y el público la aplaudió de pie y entre vítores por su trayectoria.

La testigo fue una de las fundadoras de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Tucumán, y a los 83 años recordó la época de las búsquedas infructuosas. "Eramos unas 15 madres y nos reuníamos en el Sagrado Corazón de Jesús. Todos estaban muertos de miedo y no teníamos ayuda porque el temor es paralizante. Con el tiempo uno deja de lado la individualidad. Ya no lucho por mi hija ni por mi yerno (Adriana Mitrovich y Ricardo Torres Correa desaparecieron en abril de 1977) sino por los 30.000 desaparecidos", señaló.

Mitrovich y Torres Correa integraron el Grupo Evolución Tucumán, junto con Daniel Fontanarrosa, Carlos Apaza y Carlos Garmendia (todos sus secuestros son parte del juicio oral), entre otros, pero que se desvincularon de toda actividad política violenta.

Caínzo de Mitrovich señaló que sufrió numerosos allanamientos y saqueos y que fue detenida por la Policía, ya que la calificaron de motor de actividades de los familiares. "Obtuve la libertad porque tenía una buena relación con el padre José de Bassols, quien me contó que supo que habían metido a dos jóvenes en un auto. Era mi yerno con Graciela Bustamante de Argañaráz. El cura fue a hablar con el juez federal René Padilla (ya fallecido) y después fuimos nosotras a hablar con el magistrado, que admitió que sabía del tema pero que no hizo nada", relató.

Aseveró que su hija fue vista en la ex Jefatura por el fallecido coronel Luis Vera Robinson, quien estaba casado con una prima hermana de su marido. "Era una noche fría, y Vera Robinson le llevó una frazada para que mi hija se acueste. Ella le pidió que se retire. ?¿Cómo cree que me iba a acostar sobre una frazada cuando todos los otros están sobre el piso??, le dijo", rememoró. Junto con ella fue secuestrado su compañero de arquitectura, Horacio Ferreyra Córdoba.

Igual que en Argelia

Destacó que interpuso un hábeas corpus e hizo trámites en la Nunciatura Apostólica, en todas las embajadas, en la OEA y en la ONU. En uno de los contactos con un sacerdote, este le informó que su hija y su yerno estaban vivos, pero le agregó: "no vuelva más, no está en la Argentina; esto es Argelia, es el mismo modus operandi".

Mencionó que el auto de Torres Correa quedó en poder de la Policía y que Juan Martín lo manejaba ("usaban al vehículo para señalar a quién podían levantar", puntualizó, pero relativizó la posible participación del militante montonero en esa actividad), y aseveró que luego lo devolvieron a la familia por gestión del coronel Antonio Llamas.