LONDRES.- Los griegos, ferozmente opuestos a medidas de recorte de gasto, se encontrarán en una situación mucho más difícil si su país se declara en ?default?, ya que podría sufrir una contracción de la economía y fuga de capitales más prolongada que la vista hace años en la Argentina. En Grecia reina el descontento contra la decisión oficial de mantener el buen humor de tenedores de bonos y aplicar alzas en los impuestos y recortes salvajes a los salarios, para recibir un fondo de ayuda de la Unión Europea (UE) y el FMI.

Ese fondo, que incluyó 110.000 millones de euros (cerca de U$S 139.000 millones ) junto con un plan de U$S 1 billón para contener la crisis, hasta la fecha han mantenido alejado el fantasma de la moratoria griega. Sin embargo, irónicamente, la crisis helénica obligaría a Argentina a demorar su primer bono desde 2001, cuando declaró un default de U$S 100.000 millones.

Muchos creen que es preferible declarar la cesación de pagos que someter a los ciudadanos a años de presión económica, especialmente cuando los casos de Argentina y Rusia demuestran que los inversores perdonan a los países que incumplen sus pagos, aunque sea después de un lapso de algunos años.

Sin embargo, la Argentina brinda una lección saludable respecto de los resultados inmediatos de un default. La interrupción de pagos de deuda lleva a ahorrar dinero en ese frente, pero el precio puede ser un colapso económico repentino y terrible, acompañado por caos político. "Hay una sacudida brusca y un ajuste brusco (después de un default)", graficó Philip Poole, jefe de estrategia de mercados emergentes de HSBC. "Si uno se apoya en préstamos para cubrir un déficit fiscal, deberá revertirlo de inmediato, ya que nadie estará dispuesto a prestarle", agregó.

Así que en cuanto a Grecia, que tiene un déficit primario del 8%, un default llevaría rápidamente a una austeridad fiscal aún más salvaje. En Argentina, la proporción de personas ubicadas por debajo de la línea de pobreza se duplicó en 2002, frente a las cifras de años previos a la declaración de cesación de pagos, mientras que protestas violentas derribaron a cinco presidentes.

El camino de Atenas hacia la recuperación podría ser más duro que el de Rusia o Argentina. Los defaults en mercados emergentes suelen ser seguidos por devaluaciones monetarias que ayudan a los países a exportar y, así, recuperarse, pero Grecia -como miembro de la zona euro- no cuenta con esa posibilidad.

A igual que en el caso de Grecia, que es una economía débil atada a una moneda fuerte, una de las raíces de la crisis crediticia de Argentina fue su política cambiaria, que estableció la paridad entre el peso y el dólar.

Una vez que la equivalencia fue abandonada en 2002, el peso cayó el 70%. (Reuters)