16 Mayo 2010 Seguir en 
La Unión Europea (UE) aprobó un megaplan de rescate para los países del "Club Med" que resultó mucho más ambicioso que el otorgado inicialmente a Grecia. Las autoridades europeas acordaron, en tiempo récord, un plan cercano a los U$S 950.000 millones, dando una señal contundente de apoyo a los países en problemas. Se dispondrá de una línea de crédito por U$S 560.000 millones financiada por la UE (que se suma a los U$S 76.000 millones del programa en curso) y asistencia financiera del FMI por U$S 321.000 millones. En total, el paquete supera los U$S 700.000 millones que aprobó Estados Unidos para rescatar a su sistema financiero tras la caída de Lehman Brothers en 2008.
El anuncio más trascendente, con todo, es lo que muchos denominan "la solución nuclear": la decisión del Banco Central Europeo (ECB) de imprimir Euros para rescatar deuda pública (y eventualmente privada). La estrategia representa un evento inédito en la historia del ECB y, aunque pone presión a la inflación y a la credibilidad de la moneda común, intenta eliminar los riesgos de una crisis de deuda en Grecia, España y Portugal, indica un informe del Centro de Estudios Económicos del Banco Ciudad de Buenos Aires.
La tensión desatada por la crisis griega obligó a una respuesta contundente para frenar el contagio. El paquete inicial resultaba insuficiente para evitar el escenario de default en Grecia y el contagio a otros países de Europa. Sin financiamiento abundante de la UE, el default en Grecia es inevitable. Pero una reestructuración soberana tampoco garantiza la solución de los problemas. El déficit primario griego (antes de intereses) es 12,9% del PBI, por lo que la moratoria de deuda no evitaría un severo ajuste fiscal. Una salida griega con default y devaluación "a la Argentina 2002" (abandonando el Euro) comenzaba a ser una opción posible, con efectos sobre los bancos locales y del resto de Europa. El anuncio puso esta traumática salida en stand-by.
El financiamiento viene acompañado de severas condicionalidades para los países. Los países que enfrenten amenazas a su estabilidad económica y financiera podrán solicitar asistencia, sujeta a la aprobación del Consejo Europeo y deberán implementar reformas fiscales (aumento de impuestos, recortes de gastos, congelamiento de salarios y jubilaciones). Además, deberán avanzar en reformas que permitan recomponer la competitividad vía una mayor apertura comercial, flexibilidad laboral e inflación por debajo del promedio de la zona euro.
Es lo que ha sucedido en los últimos días con España y con Portugal, donde los gobiernos de esos países decidieron aplicar medidas de ajustes, con recortes de salarios incluidos, que alteraron a todo el arco sindical.
El apoyo fiscal de la UE y monetario del ECB son buenas medidas, a la altura del conflicto, pero no son la panacea ni ponen un punto final a la crisis, dice el informe al que accedió LA GACETA. La posibilidad de imprimir euros para rescatar deuda es un "respirador artificial" que le permite comprar tiempo a los países en problemas para un ajuste fiscal gradual. La medida no permite solucionar el principal problema de estas economías que es la pérdida de competitividad y la salida de la recesión en la que están inmersas. Sin el recurso a la devaluación de la moneda, el ajuste fiscal y externo será lento y socialmente trabajoso.
Los mercados permanecen escépticos por los entretelones sociales y políticos detrás de estas medidas. En particular, dudan de las espaldas políticas de los gobiernos para aguantar la recesión y ejecutar los ajustes fiscales a los que se comprometieron para reducir gradualmente la ayuda financiera. Del otro lado, se duda de la voluntad política de los principales países de la UE y del propio ECB de cumplir con las promesas de rescate.
La buena noticia para la Argentina es que las monedas emergentes y las materias primas también se recuperan. Los movimientos cambiarios mostraron un debilitamiento del Euro respecto al resto de las monedas y no una revaluación del dólar en el mundo. Las cotizaciones agrícolas resistieron con firmeza la tormenta financiera: en estos días, la soja no cayó debajo de los U$S 350 por tonelada.
El anuncio más trascendente, con todo, es lo que muchos denominan "la solución nuclear": la decisión del Banco Central Europeo (ECB) de imprimir Euros para rescatar deuda pública (y eventualmente privada). La estrategia representa un evento inédito en la historia del ECB y, aunque pone presión a la inflación y a la credibilidad de la moneda común, intenta eliminar los riesgos de una crisis de deuda en Grecia, España y Portugal, indica un informe del Centro de Estudios Económicos del Banco Ciudad de Buenos Aires.
La tensión desatada por la crisis griega obligó a una respuesta contundente para frenar el contagio. El paquete inicial resultaba insuficiente para evitar el escenario de default en Grecia y el contagio a otros países de Europa. Sin financiamiento abundante de la UE, el default en Grecia es inevitable. Pero una reestructuración soberana tampoco garantiza la solución de los problemas. El déficit primario griego (antes de intereses) es 12,9% del PBI, por lo que la moratoria de deuda no evitaría un severo ajuste fiscal. Una salida griega con default y devaluación "a la Argentina 2002" (abandonando el Euro) comenzaba a ser una opción posible, con efectos sobre los bancos locales y del resto de Europa. El anuncio puso esta traumática salida en stand-by.
El financiamiento viene acompañado de severas condicionalidades para los países. Los países que enfrenten amenazas a su estabilidad económica y financiera podrán solicitar asistencia, sujeta a la aprobación del Consejo Europeo y deberán implementar reformas fiscales (aumento de impuestos, recortes de gastos, congelamiento de salarios y jubilaciones). Además, deberán avanzar en reformas que permitan recomponer la competitividad vía una mayor apertura comercial, flexibilidad laboral e inflación por debajo del promedio de la zona euro.
Es lo que ha sucedido en los últimos días con España y con Portugal, donde los gobiernos de esos países decidieron aplicar medidas de ajustes, con recortes de salarios incluidos, que alteraron a todo el arco sindical.
El apoyo fiscal de la UE y monetario del ECB son buenas medidas, a la altura del conflicto, pero no son la panacea ni ponen un punto final a la crisis, dice el informe al que accedió LA GACETA. La posibilidad de imprimir euros para rescatar deuda es un "respirador artificial" que le permite comprar tiempo a los países en problemas para un ajuste fiscal gradual. La medida no permite solucionar el principal problema de estas economías que es la pérdida de competitividad y la salida de la recesión en la que están inmersas. Sin el recurso a la devaluación de la moneda, el ajuste fiscal y externo será lento y socialmente trabajoso.
Los mercados permanecen escépticos por los entretelones sociales y políticos detrás de estas medidas. En particular, dudan de las espaldas políticas de los gobiernos para aguantar la recesión y ejecutar los ajustes fiscales a los que se comprometieron para reducir gradualmente la ayuda financiera. Del otro lado, se duda de la voluntad política de los principales países de la UE y del propio ECB de cumplir con las promesas de rescate.
La buena noticia para la Argentina es que las monedas emergentes y las materias primas también se recuperan. Los movimientos cambiarios mostraron un debilitamiento del Euro respecto al resto de las monedas y no una revaluación del dólar en el mundo. Las cotizaciones agrícolas resistieron con firmeza la tormenta financiera: en estos días, la soja no cayó debajo de los U$S 350 por tonelada.
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