ATENAS.- Tres personas murieron ayer después de que manifestantes exaltados prendieran fuego a una sucursal bancaria en la capital griego, en el marco de una protesta en contra de las medidas de austeridad previstas por el gobierno de Grecia.

Los muertos son dos mujeres, una de las cuales estaba embarazada, y un hombre que eran empleados del banco Marfin Egnatia. Se vieron acorralados por el fuego en una oficina del edificio cerca de la central plaza de Omonoia.

Los tres trataron de acceder al techo del edificio de tres pisos, pero fueron alcanzados por los gases tóxicos y murieron por asfixia. Sus cuerpos quedaron calcinados. Los bomberos no pudieron acceder a tiempo al edificio porque personas encapuchadas los atacaron con piedras y otros objetos.

El primer ministro griego, Giorgos Papandreu, condenó enérgicamente las muertes. "Es hora de defender el país y la democracia", dijo Papandreu, ya que nadie debe jugar con el futuro del país.

"Todos tienen derecho a protestar pero no a ejercer la violencia y a matar. Tres familias viven hoy un drama sin motivo", dijo el jefe de gobierno ante el Parlamento y aseguró que llevarán a los responsables ante la Justicia.

Asimismo, Papandreu anunció que pedirá en los próximos días un encuentro de los jefes de los partidos políticos griegos bajo la dirección del presidente Karolos Papoulias. El mandatario advirtió que el país está ante un precipicio. "Llegamos frente al abismo. Tengo dificultades para hallar los términos adecuados para expresar mi dolor y mi ira por la trágica muerte de nuestros conciudadanos, que son víctimas de una repugnante violencia", dice un comunicado de la Presidencia griega.

Antes de la tragedia, más de 100.000 personas se habían manifestado de forma pacífica contra el programa de ajuste del gobierno, en una jornada en la que se convocó a una huelga general. Al final de la marcha, cientos de encapuchados trataron sin embargo de tomar el Parlamento y la Policía lanzó gases lacrimógenos para dispersarlos. "Vamos a incendiar el Parlamento", gritaban mientras lanzaban piedras y botellas contra los agentes.

Los alborotadores atacaron asimismo numerosos negocios. La gente huía presa del pánico del centro y se oían explosiones de granadas de gas lacrimógeno. Sin embargo, los enfrentamientos entre manifestantes y policías continuaron avanzada la tarde cerca de la Universidad Politécnica.

Por el achique del gasto
Tras el acuerdo pactado el domingo por el gobierno para recibir un paquete de ayuda de 110.000 millones de euros, que incluye la obligación de realizar numerosos recortes y un ahorro de 30.000 millones de euros en 2012, el país se encuentra virtualmente paralizado por las huelgas y protestas. El gobierno planea reducir las jubilaciones y los sueldos de los empleados públicos y aumentar los impuestos.

El Parlamento griego tiene previsto votar hoy sobre el paquete de ahorro. Se espera que sea aprobado, ya que el gobierno socialista goza de una amplia mayoría en la cámara de 300 escaños.

Líderes sindicalistas indicaron que las medidas de austeridad son injustas porque afectarán principalmente a los que menos ganan y a los jubilados.

La protesta de Atenas fue de las mayores en los últimos 20 años en Grecia. Los sindicatos y los medios calcularon en entre 200.000 y 250.000 a los participantes. También hubo manifestaciones en otras ciudades, e incidentes en el puerto de Tesalónica, donde la protesta reunió a unas 30.000 personas.

En medio del caos que vive Grecia, los mercados de toda Europa y de gran parte del mundo sienten el impacto de la crisis. Las pérdidas continuaron ayer en la Bolsa de Atenas y se extendieron a otras plazas como Madrid, Lisboa y Dublin, donde la situación económica hace temer un contagio de la crisis. La bolsa de París perdió un 1,44%, Londres un 1,28%, Milán un 1,27% y Estocolmo un 2,61%. La bolsa de Atenas perdió un 3,9%, seguida por la de Madrid (2,3%), Dublín (2,06%) y Portugal, que sobre el final contuvo las pérdidas al 1,4%. Los inversores temen principalmente que España se desmorone y también siguen de cerca la evolución de Portugal. (DPA-Reuters)