La revelación de una carta manuscrita enviada por el Papa Francisco en septiembre de 2023 a su amigo Gustavo Vera confirmó documentalmente lo que durante años fue objeto de especulaciones políticas y religiosas: Jorge Bergoglio tenía la firme decisión de regresar a la Argentina.
El documento reservado, donde el Pontífice escribió expresamente "Quisiera ir a Argentina. Ojalá pueda", echa por tierra las versiones sobre un distanciamiento voluntario o "patriofobia" con su tierra natal y reordena los últimos capítulos de su papado.
El contundente mensaje del Papa a los jóvenes para que se casen y tengan hijos: “No le teman al para siempre”El plan del Pontífice no se limitaba a una expresión de deseos o a un mero trámite diplomático, sino que contemplaba una logística concreta concebida entre las elecciones PASO de agosto y las presidenciales de octubre de 2023. Según testimonios coincidentes de su entorno vaticano y de laicos cercanos, Francisco imaginó un itinerario de fuerte impronta federal que buscaba señalar el interior profundo del país por sobre los centros urbanos tradicionales.
Santiago del Estero y la Patagonia: el recorrido que diseñó Bergoglio
El exsecretario de la Pontificia Comisión para América Latina, Guzmán Carriquiry, reveló que el Papa le transmitió en persona su determinación de viajar y la hoja de ruta pensada para el reencuentro con los fieles argentinos. En esa proyección, la primera escala prioritaria era la provincia de Santiago del Estero, histórica por albergar la primera diócesis establecida en el territorio que luego conformó la Argentina.
El trazado continuaba hacia alguna ciudad de la Patagonia, un territorio de especial significación social y pastoral para el Pontífice. En contraste con la dinámica habitual de las visitas de Estado, Bergoglio le había anticipado a Carriquiry su intención explícita de permanecer poco tiempo en la ciudad de Buenos Aires, priorizando el contacto con las comunidades del interior y evitando una sobreposición mediática en la capital.
Sin embargo, los compromisos de la agenda geopolítica vaticana reordenaron las prioridades de la Santa Sede. El Papa decidió privilegiar una gira a Indonesia y el sudeste asiático orientada al diálogo con el mundo musulmán y la promoción de la paz global. Ese extenso periplo por Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Timor Oriental y Singapur recién pudo realizarse en septiembre de 2024, cuando Francisco ya contaba con 87 años y arrastraba serias complicaciones respiratorias y un delicado historial médico.
El impacto en la salud del Papa Francisco y el antecedente de 2017
La exigencia física de la gira transoceánica de 11 días aceleró el desgaste de su organismo. Con antecedentes de una operación pulmonar en su juventud y una intervención abdominal en junio de 2023, el cuadro de salud del Pontífice empeoró progresivamente. El 14 de febrero de 2025 debió ingresar al hospital Gemelli de Roma por una neumonía bilateral que lo mantuvo internado durante 38 días. Tras recibir el alta en marzo, su estado general continuó siendo frágil hasta su fallecimiento el 21 de abril de 2025.
No era la primera vez que un itinerario a la Argentina terminaba frustrándose por razones ajenas al afecto pastoral. En 2017, Francisco había programado una gira conjunta por Chile, Argentina y Uruguay para noviembre de ese año. No obstante, el calendario de las elecciones presidenciales chilenas durante el tramo final del mandato de Michelle Bachelet obligó a reprogramar la visita a Chile para enero de 2018. Por ser ese mes un período de receso estival en Argentina y Uruguay, el Vaticano decidió reemplazar ambos destinos por Perú.
En su momento, el propio Francisco aclaró en público que aquella suspensión no respondía a rechazo alguno hacia su país, buscando desmentir versiones sobre supuestas discrepancias políticas. La prueba documental de 2023 termina por reordenar la historia: la visita de Bergoglio estuvo diseñada y escrita de su propio puño y letra, dejando un testimonio que su sucesor, León XIV, busca completar en su actual pontificado.