Hace unos días, entrevistado por LA GACETA, el sacerdote peruano Ronald Tananta narró una anécdota protagonizada por Robert Prevost, mucho antes de que se convirtiera en León XIV. Cuenta que, para obtener el documento peruano, el futuro Papa debió rendir un examen de historia, y fue en esa circunstancia donde quedó impactado por la figura de José de San Martín. Se entiende entonces por qué su primer movimiento en la Argentina será en tributo al Libertador.

Eso sí: la jornada previa a un acto de semejante trascendencia no alteró la placidez de la Plaza San Martín, una de las zonas más emblemáticas y bellas de la Ciudad de Buenos Aires. Apenas un vallado -no del todo cerrado- y el montaje de un pequeño escenario preanunciaban la visita del Papa al barrio de Retiro. “Es que esta actividad va a ser muy cortita -explicó a LA GACETA uno de los operarios-. Llega, hace el homenaje y se va”. Habían colgado de los faroles algunas banderas como única ornamentación.

Pero queda claro que a las cinco de la tarde, cuando León XIV quede cara a cara con el extraordinario Monumento al General San Martín creado por los escultores Louis-Joseph Daumas y Gustavo Eberlein, prácticamente no habrá público cerca. El vallado, ya totalmente cerrado, mantendrá a la gente a la distancia.

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Paso a paso

El Pontífice pisará suelo argentino a las 16.30, en el Aeroparque Jorge Newbery, donde el Presidente de la Nación lo aguardará instalado sobre la alfombra roja. Robert Prevost y Javier Milei se mirarán a los ojos, se darán la mano y se mantendrán cerca durante el resto de la tarde. Pero, ¿qué sucederá mientras tanto en el aeropuerto? Estará completamente blindado, por lo que los viajeros deberán estar atentos para saber si sus vuelos no se desplazan a Ezeiza.

Como quedó dicho, de allí el Papa se dirigirá a la Plaza San Martín, y rápidamente se trasladará a la Casa Rosada para la recepción oficial y una reunión privada con el Presidente, prevista para alrededor de las 17.20. No está programado que León XIV salga al balcón para saludar al público que se congregue en la Plaza de Mayo; ¿podría producirse un cambio de último momento? Habrá que estar atentos.

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A las 18.30, ya en el Palacio Libertad, el Papa se encontrará con representantes de la sociedad civil y del cuerpo diplomático, y a las 19 brindará un mensaje conjunto con Javier Milei, que podrá seguirse por cadena nacional. Lo que acontezca luego ya pertenece a la esfera privada de Robert Prevost. Cenará en la sede de la Nunciatura -el Palacio Fernández Anchorena, en las entrañas de la Recoleta-, donde quedará hospedado. El lunes lo aguarda una jornada de lo más ajetreada.

Absoluta cautela

Tensión. Convulsión. Inquietud. Los conceptos se reiteran al describir cómo vive la llegada de León XIV el Gobierno nacional. Por lo pronto, se tomará asistencia a la multitud de figuras invitadas mañana al Palacio Libertad: la vice Victoria Villarruel (¿cómo será la interacción con Milei?), los 23 gobernadores (entre ellos Osvaldo Jaldo y Axel Kicillof), el jefe de Gobierno porteño, legisladores de distintos bloques, los jueces de la Corte Suprema y una selección de empresarios.

En aras de una convivencia pacífica, se aguarda un discurso moderado del Presidente. Por un pedido expreso del Vaticano, para que la atención principal esté centrada en las palabras del Santo Padre, desde la Casa Rosada confirmaron que lo de Milei será breve y conciso, en tono republicano, y ligado a la fe, proponiendo un acercamiento constructivo con la Iglesia Católica.

De León XIV tampoco se esperan palabras impactantes -lo tan temido por sectores del Gobierno desde que se anunció su llegada al país-. Nada que salga del libreto desplegado en Uruguay, donde habló de la lucha contra la pobreza, el crecimiento económico, la protección de la vida, la importancia de la salud mental y la responsabilidad de los gobernantes. De todos modos, en el Gobierno se mantiene la certeza de lo imprescindible que será mantener la guardia alta.