Antes de los satélites y estaciones meteorológicas digitales, la predicción del clima era una mezcla de observación de la naturaleza, comportamiento animal y sabiduría popular acumulada por siglos. Si los instrumentos fallaran hoy, esos indicadores que la gente consultaba para saber qué esperar serán muy útiles.

Recuperar estos métodos ancestrales es un buen ejercicio que afinará los sentidos para entender los ciclos de un planeta en constante cambio. Los animales, por ejemplo, funcionan como sensores vivientes de la presión atmosférica. Saber que el vuelo rasante de las aves, como las golondrinas, lo hacen cuando la presión baja. La lluvia se está formando ya que el aire menos denso dificulta el vuelo en las alturas y los insectos de los que se alimentan también bajan a refugiarse.

Las hormigas son arquitectas del clima también; si se observa un movimiento frenético de tierra hacia las entradas de los hormigueros, es que el instinto les dicta sellar la casa antes de la inundación.

Con la mirada en el cielo

La forma de las nubes es, quizás, la señal más directa. El famoso "cielo empedrado" o los cirros (esas nubes delgadas que parecen pinceladas) son indicadores de frentes cálidos y fríos en disputa. Si esas hebras se vuelven más densas y empiezan a velar el sol, el cambio de tiempo está garantizado en menos de un día.

Mención aparte merece el "yunque", esa nube colosal de desarrollo vertical que, al chocar con el techo de la atmósfera, se aplana arriba indicando que la tormenta eléctrica está a punto de producirse.

Los sonidos y olores también pueden indicar lo que un aparato predice. La humedad previa a la lluvia hincha las fibras de madera, haciendo que puertas y ventanas se vuelvan rebeldes. La acústica también se altera: el aire húmedo transmite mejor el sonido, permitiendo que escuchemos el eco de la ciudad o el silbato de un tren con una nitidez inusual. Para los observadores más atentos, incluso una vieja lesión o un cambio en la acústica de la ciudad (donde los sonidos lejanos parecen estar más cerca) son señales de que el agua está en camino.