Como una suerte de viajero del tiempo, Atlético Tucumán jugará este viernes una final de la temporada 2027 antes de que termine 2026. Desde las 22, el “Decano” y Banfield le bajarán el telón a la fase regular de la zona B en un duelo que para el certamen actual carece de valor: ambos quedaron fuera de los playoffs y no tienen chances de acceder a copas internacionales mediante la tabla Anual. Sin embargo, el cotejo tiene una importancia vital: cara a cara estarán los dos peores ubicados de la tabla de promedios del año que viene, y estará en juego quién comenzará el receso de verano con la soga al cuello.
La calculadora
En la próxima temporada, aunque habrá cambio de formato en el campeonato, los descensos seguirán igual, con uno por tabla general y uno por promedios. A falta de la última fecha, Atlético se posiciona en el escalón 28 con 65 puntos en 54 presentaciones, lo que arroja un coeficiente de 1.203. Inmediatamente por encima se sitúa Banfield con 67 unidades y un promedio de 1.240. Descontando a los dos ascendidos desde la Primera Nacional, el cruce de esta noche define quién queda debajo de todos.
La matemática es simple. Si el “Decano” logra imponerse, saltará a los 68 puntos, pasará al “Taladro” y lo dejará en la última posición. Además, una victoria le permitiría a Atlético emparejar la línea de Central Córdoba y Platense (ambos con 68) y arrastrar a todos al “barro”. Un empate sostendrá a Banfield dos unidades arriba (68 a 66), mientras que una derrota “decana” abrirá una brecha de cinco puntos en favor de los bonaerenses (70 a 65), y en caso de que el “Calamar” y los santiagueños sumen, la situación sería aún más crítica. Restarán 30 fechas a lo largo de todo 2027, pero el impacto psicológico puede ser determinante: pasar los meses de pretemporada y encarar el mercado de pases mirándose en el sótano de la tabla es una realidad que al “Decano” no le tocó vivir desde su regreso a Primera.
A eso se suma el rol que jugarán los ascendidos. Aunque arrancan desde cero y su promedio es volátil porque dividen por menos partidos, el escenario de 2027 no parece favorable para esperar tropiezos ajenos. Si la final de la Primera Nacional corona a Godoy Cruz, el “Tomba” desembarcará con una estructura, un roce y un presupuesto de Primera que hace difícil imaginarlo metido en la lucha de abajo. En el Reducido, en tanto, aunque hay varios equipos menores, también aparecen pesos pesados como Colón, que en caso de retornar a la máxima categoría difícilmente sea para ser el peor de los 30. A diferencia de este año, en el que Estudiantes de Río Cuarto funcionó como salvavidas, en 2027 quedar anclado en el fondo puede ser un peligro mayúsculo.
Rival con dos caras
Quien estará enfrente en esta “final” será el Banfield de Pedro Troglio, que tiene dos versiones: penó en el Clausura con apenas tres victorias, pero vivió grandes alegrías en la Copa Argentina, torneo en el que se prepara para disputar la semifinal contra Boca. Fiel a la impronta del entrenador, el “Taladro” renuncia a la tenencia y apuesta por un juego directo y físico. Su principal recurso ofensivo parte del envío largo del arquero Diego “Ruso” Rodríguez buscando la corpulencia de Adrián Balboa para ganar la segunda pelota en tres cuartos, complementado por la agresividad en el medio de Tomás Adoryán y la profundidad por izquierda de Ignacio Abraham para abastecer con centros.
No obstante, tiene problemas en defensa. Es el equipo que más toques en contra permite dentro de su propia área y el segundo que más remates recibe, lo que refleja su tendencia a refugiarse muy cerca de su guardameta. Además, sufre por arriba: pese a su estatura, los zagueros suelen perder la marca en los envíos cruzados. Si el “Decano” presiona sobre la salida local y captura los rebotes en la medialuna, encontrará espacios para lastimar a un rival que suele cortar sistemáticamente con infracciones en campo propio y cargarse de tarjetas.
El futuro ya llegó
En medio de los rumores de salida tras el golpe ante Argentinos, la postura en 25 de Mayo y Chile es de cautela. Julio César Falcioni no renunció y tiene contrato hasta marzo de 2027, aunque en la comisión conviven visiones encontradas: se valora la campaña en la Copa Argentina, pero pesa la frustración de no haber ganado de local en todo el semestre y el desgaste cotidiano por algunas exigencias del DT. A los 70 años y con sus afectos en Buenos Aires, el “Emperador” aprovechará la estadía en su tierra para evaluar cuál será el siguiente paso en su carrera.
Sin embargo, lejos de dar el portazo que muchos esperaban tras la doble eliminación, el entrenador coordinó la logística con el presidente, trabajó en la semana y se subió al avión: no quiso dejar al equipo tirado, considerando la importancia que reviste el duelo para el futuro del club.
Una pregunta flota en el aire si se trata de ver el bosque y no el árbol: ¿es conveniente para Atlético una victoria que maquille la realidad y dé tranquildad, o una derrota y la crudeza de verse último en los promedios actuarían como un útil despertador para que la dirigencia rompa el “chanchito” y busque refuerzos de jerarquía para no padecer en 2027?