¿Qué sucede cuando la Inteligencia Artificial no se aplica de la manera correcta? Silvia Tenazinha, directora general de Salesforce Argentina, lo planteó con dos videos al final de su exposición en el 2º Simposio de Mercado de Capitales del NOA, organizado por el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF), que se realiza en el San Pablo Country Life & Golf de Yerba Buena. Ambos mostraban casos de la vida real, cuando dos mujeres se exponen a servicios financieros que hacen eternas las consultas, tanto para depositar dinero como para adquirir un producto con el agregado de ofertas. Y es allí donde entran en acción los sesgos en la IA, aquellas desviaciones que causan que un algoritmo obtenga resultados inexactos o repetitivos. A partir de esos ejemplos, Tenazinha señala que la ecuación tecnológica no pasa en una IA versus los humanos, sino que sea + humanos.

Según la speaker, la transformación del negocio debe ejecutarse sobre tres pilares fundamentales: las personas, los procesos y la tecnología. “El humano es el centro. La confianza no se puede negociar; es fundamental para que los resultados de los algoritmos tengan ese valor de la confianza del humano y sea sustentable”, subraya. Y en esa mirada hace la distinción entre los tecnopositivos, que ayudan a aplicar procesos, y los tecnonegativos, es decir, aquellos que piensan que el mundo se acaba y que los agentes de IA lo dominarán. “La gobernabilidad de la tecnología tiene que ser humana. ChatGPT llegó a 100 millones de usuarios en el mundo en dos meses, mientras que a la TV le demandó 13 años”, indica para reflejar el ritmo del avance de la tecnología. Aún más, expuso que el 40% de los trabajos que se ejecutan ya están impactados por la IA. Y la Argentina está a la vanguardia de esa tendencia,  ya que cuenta con el segundo ecosistema más valioso para el uso de fuerza de IA y la industria del conocimiento representa el tercer pilar de las exportaciones nacionales. “En esa industria se desempeñan 300.000 personas y representa una oportunidad para que haya un millón trabajando en el corto plazo”, añade. Tenazinha, no obstante, apunta que la mala noticia es que, en los próximos tres años, se van a eliminar más de 85 millones de puestos por el uso de la tecnología, de acuerdo con las previsiones del World Economic Forum, pero que se pueden llegar a crear 170 millones. “El gran desafío como sociedad, como gobierno y como instituciones es cómo transformar esos 85 millones y contenerlos dentro de los 170 millones de puestos a crear, ya que si se reconvierten, se caen del sistema”, advierte. El desafío está en marcha porque el 44% de las habilidades van a cambiar en los próximos cinco años. Y, allí, la experta plantea otra cuestión: “la IA hace bien los algoritmos; los calcula, pero todo debe tener una mirada humana”.

Durante la charla, la directora de Salesforce Argentina relató otros dos ejemplos que muestran aquellos sesgos tecnológicos. Uno de ellos se vincula con la mora, en la que el sistema financiero cargó, por caso, algoritmo de los 10 años históricos en el otorgamiento de préstamos. Y allí había tres audiencias que no estaban: las mujeres, los productores agropecuarios y los emprendedores, que no usaban el financiamiento, buscan otras fuentes o se autofinanciaban. El otro es una cuestión que un sitio de alquileres internacionales tuvo que modificar su política porque, en sus cálculos, el sesgo percibía, con anterioridad a la aprobación, que una persona no pasaba la prueba aun teniendo un perfil financiero sólido. “Tener una IA más humana es clave, porque, sino aprende del sesgo”, fundamenta.

Además de la IA, ¿qué más requiere una empresa en el uso de la tecnología? Tenazinha brinda algunas sugerencias en un esquema de las “cuatro R”:

-Rediseñar cómo se realiza el trabajo. Construir el flujo de trabajo entre humanos y agentes de IA.

-Reentrenar a las personas con nuevas habilidades para liderar y crecer con la IA. En otras palabras, equipar a los colaboradores con las habilidades necesarias para poder convertirse en agentes de IA. “Messi no puede ocupar el rol del Dibu Martínez con la misma habilidad en el arco, como el Dibu tampoco tendría la destreza de Lionel. Es jugar en el lugar correcto”, indica.

-Reubicar el talento, con más flexibilidad en el trabajo hasta que se adapten.

-Rebalancear el equilibrio entre humanos y agentes.  “Adaptar la IA no es sólo tecnología, sino rediseñar cómo se trabaja. La IA no va reemplazarte; te va a reemplazar alguien que sabe usar la IA”, puntualiza la especialista.