Un trabajo artesanal realizado en Tucumán está a punto de emprender un viaje especial para llegar a las manos del papa León XIV. Se trata de Pax per Rosarium (Paz a través del rosario), una pieza diseñada y confeccionada por el orfebre Marcelino Marcaida, que será entregada al Pontífice por el arzobispo de la provincia, monseñor Carlos Sánchez.

La iniciativa comenzó hace poco más de un año, a partir de una conversación entre Marcaida y su amigo Fernando Roldán. La posibilidad de una visita del Papa a América despertó en ellos la idea de realizar un presente que representara a la provincia. Para avanzar con el proyecto, convocaron al presidente del Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán, Fernando Juri, quien brindó el acompañamiento institucional.

"Nos surgió la iniciativa de poder generar una muestra, un gesto hacia él", recordó Marcaida durante una entrevista con LA GACETA. A partir de ese primer encuentro comenzó un proceso que demandó varios meses de investigación, diseño y trabajo artesanal. El rosario tiene una simbología especialmente elegida. Su diseño toma como referencia la batalla de Lepanto, ocurrida en 1571, cuando el papa Pío V impulsó la conformación de la Liga Santa. En una de sus caras aparece esa referencia histórica, mientras que en la otra está representada la Virgen de la Merced, patrona de Tucumán.

Las cuentas son de ónix negro, un material que, según explicó el orfebre, resultó difícil de conseguir. En el centro incorporó un espiral inspirado en las formas concéntricas presentes en la naturaleza, con la intención de darle a la pieza una impronta contemporánea. Pero el trabajo no se limitó a reproducir símbolos religiosos. Marcaida explicó que durante el proceso también tomó decisiones artísticas vinculadas con el mensaje que buscaba transmitir. Una de ellas fue modificar la representación tradicional de Jesús: optó por un rostro que expresara entrega y amor, sin la corona de espinas. "Cuando vos hacés una pieza no solamente copiás un diseño, sino que transmitís algo", dijo.

Un regalo de los tucumanos

La confección del rosario llevó varios meses. Marcaida calculó que dedicó alrededor de cuatro meses al diseño y la investigación de los elementos simbólicos, mientras que el proceso de materialización se extendió durante otros meses.

El proyecto recibió el respaldo del Concejo Deliberante capitalino, que impulsó una ordenanza para declararlo de interés cultural. La pieza permaneció bajo custodia del cuerpo legislativo hasta que, en un acto simbólico, fue entregada al arzobispo Sánchez. El religioso asumió el compromiso de llevarla consigo y entregársela personalmente a León XIV.

Para Marcaida, ese recorrido le dio al trabajo un significado que trasciende su autoría. "Ya dejó de ser una pieza. Es una pieza que está hecha por todos los tucumanos. Es como lo declararon, un regalo de todos los tucumanos", sostuvo.

El orfebre reconoció que trabajar en una obra destinada al Papa, sin una finalidad comercial, fue una experiencia especialmente movilizadora. También contó que el proceso tuvo un impacto en su propia espiritualidad.

Aunque se define como católico, aseguró que la elaboración del rosario le permitió vivir una conexión con la fe que no había experimentado de esa manera. "Fue extremadamente movilizante. Es inevitable no encontrarte con la presencia de Dios y que te atraviese. Literalmente me atravesó todo el proceso", relató.

Un oficio que se construye con paciencia

Marcaida llegó a la orfebrería de la mano del maestro uruguayo José Araus, con quien comenzó a formarse y continúa tomando clases. También destacó la importancia de la escuela de orfebrería que funciona en la fábrica de Muñecas y San Martín, una iniciativa que permitió ampliar el acceso a la enseñanza de un oficio que históricamente tuvo circuitos de formación más cerrados.

En sus comienzos trabajó principalmente con platería criolla, cuchillos encabados y rastras. Con el tiempo, sus intereses se orientaron hacia la joyería fina y el trabajo con piedras.

Para el artesano, los metales y las piedras tienen una nobleza particular y permiten expresar sentimientos e ideas. "Genera ese interés de conectar o de expresar desde el corazón, de transmitir el mensaje que uno quiere bajar", explicó al referirse al valor simbólico de la orfebrería.