“Imaginate pasar prácticamente una vida y que no se diera”. La frase de Juan Jaime explica mejor que cualquier dato lo que significó su debut en San Martín. El arquero tiene 28 años, llegó al club a los 14 y, desde entonces, pasó mucho más tiempo esperando que jugando. El domingo, en el 0-0 ante Colegiales que cerró la temporada, por fin le tocó a él. Ese día se llevó una sorpresa. “Me sorprendió el aplauso de la hinchada cuando estaba yendo al arco. Fue un gesto muy bueno, que también me hizo estar tranquilo y con confianza”, contó en diálogo con LA GACETA.

Su lugar estuvo casi siempre detrás de otros. Formado en el complejo Natalio Mirkin, vio pasar entrenadores, planteles y arqueros que llegaban como refuerzos. Cada mercado, San Martín salía a buscar un titular y un suplente, y a él le tocaba correr desde atrás, como tercer arquero. Lejos de quejarse, aprendió a convivir con esa espera.

RESPALDO. Darío Sand, que no seguirá en San Martín, le pidió a Juan Jaime que fuera al arco con confianza.

“Siempre tuve la característica de estar alentando, de estar predispuesto para mis compañeros. Sabía que en algún momento iba a llegar y, si no era en San Martín, podía ser en otro lado”, explicó.

La paciencia tuvo un límite. Llegaban nuevos nombres y la chance no aparecía. “En un momento quería desvincularme del club, porque pasaban y pasaban los años y no tenía la oportunidad de jugar, de mostrarme”, admitió Jaime. La salida llegó en forma de préstamo, primero a Central Norte, en el Federal A, y después a Atenas de Río Cuarto. “Irme a préstamo me ayudó mucho a crecer y a cambiar los pensamientos”, sostuvo.

El golpe más duro

En Atenas apareció el obstáculo más difícil de su carrera. Se le rompió el tendón de Aquiles en un partido, estuvo cinco meses afuera y, cuando se recuperaba, se le volvió a cortar. Fueron casi un año y tres meses sin jugar, el tramo en el que más cerca estuvo de largar todo.

“Se me cruzaba por la cabeza no querer saber más. Sentía que no avanzaba, que la lesión seguía ahí, que me dolía”, confesó.

Sin embargo, en ese proceso, lo sostuvieron los de siempre. “Me ayudaron muchísimo los kinesiólogos, la psicóloga, que eran con los que más estaba en el día a día, y mi familia”, agradeció. Volvió en la Liga Tucumana y, este año, tuvo otra vez la chance de irse. “Si este año me iba, el debut no se iba a dar. Por algo las cosas se dieron así”, reflexionó.

FELICIDAD. “Estaba muy feliz mi mamá”, contó Juan Jaime, que posó con sus padres en la zona de vestuarios tras su debut.

El aviso

La oportunidad llegó de golpe. En los días en que el cuerpo técnico comunicó los 10 futbolistas que no seguirán en 2027, entre ellos Darío Sand y Nahuel Manganelli, los dos arqueros que tenía adelante, le avisaron que atajaría contra Colegiales. “Fue así de inesperado, así de repente. No esperaba que fuera tan directo”, recordó.

Lo primero que hizo fue escribirle a su hermano por WhatsApp. Al día siguiente, se lo contó a sus padres. “Se pusieron muy contentos. Estaba muy feliz mi mamá”, relató. En la semana previa también tuvo contención. “Estábamos un poquito ansiosos, pero la psicóloga estuvo a la par mía y eso me mantuvo tranquilo”, sumó.

Los referentes se acercaron. Sand, que ya sabía que no seguiría, fue uno de los primeros. “Me dijo que tenía que estar tranquilo, que no tenía que demostrarle nada a nadie y que fuera al arco con confianza, pelota por pelota”, reveló. Matías “Caco” García también le mandó un mensaje. “Me escribió y me dijo que me lo había ganado durante todo el año, por el sacrificio que hice”, valoró.

CABLE A TIERRA. Juan Jaime, con su familia en La Ciudadela; fueron su sostén durante la lesión que casi lo hace largar todo.

Su lugar

Para Jaime, el debut tiene un peso distinto porque San Martín es mucho más que el club en el que trabaja. “Prácticamente mi vida la pasé en San Martín. Mi juventud y mi adolescencia fueron en mi club. Estuve en las buenas y en las malas, en un ascenso y en un descenso. No sé si llamarlo mi segunda casa, pero estuve toda mi vida ahí”, describió. Por eso, lo que vivió el domingo no fue un partido más. “Ahora que se dio, para mí es un logro y algo que voy a valorar mucho”, afirmó.

Lo que se viene

La historia no termina acá. Alejandro Orfila ya anticipó que buscará “otro perfil de arquero” para 2027, por lo que Jaime volverá a correr desde atrás. Esta vez, con un partido en Primera Nacional en el bolsillo. “Si tengo que pelear el puesto, lo voy a hacer. Voy a seguir luchando”, prometió.

Su prioridad es sumar minutos, algo que analizará en los próximos meses con su representante. Después de 14 años de espera, ya sabe lo que es atajar en La Ciudadela. Ahora, el desafío es que ese domingo no quede como un recuerdo aislado.